Gladys Cepeda

POEMAS

Fotografía: Niebla
Jeuroz´22

LYCAN

eran como lobos
con un amor que le hacia arrodillarse frente a la luna
ese cielo sanguinolento
un espasmo que se agita en las caderas
es la mansedumbre desnudar el alma
beber de la savia de la impaciencia desde los ombligos
un sudor cae de los eclipses
entremezclados con lodo sin tiempo
morderán sus senos
dejaran que semillas de infiernos
emerjan desde sus abrazos
como cruces gnósticas asomando en sus pupilas
un edén para herejes manifiestan
lechos que siembran la codicia
de los reflejos repetidos
en la confiscación de los deseos
solo la carne podrá sellar el pacto del quejido
sombras de amantes de todos los tiempos
serán testigos necesarios
pactando sus historias
en los oídos

Obsesión
En la obsesiva permanencia hay un punto fijo que se impone metamorfosis de la lengua hoy como una miniatura buscara las orillas porque teme hundirse siempre un animal se despoja de su carne porque teme a los diversos laberintos que amenazan procede la ceguera los puntos negros de la pupila serán ojales abriendo o cerrando la otredad

Mi mundo surrealista
Alguien que me habita lleva mis ojos frente al estallido de la crisálida y no se detiene podría ser el oxido que carcome la necesidad de una música de piedra o el caparazón de un sexto sentido en el incendio de las ruinas que nacen .Todo podría decirlo y hacerlo como una conspiración de la mente contra el espíritu. Abro mi cuerpo que es la voz de otros para que la luz lo atraviese siento las miles de bestias habitando mi corazón huyendo entre las cenizas de la inmortalidad, afuera solo es destierro de mares en un desierto donde las llaves abren puertas, asomo a la pared mas oscura y profunda donde se desgasta la vida, donde todos los pájaros del invierno construyen horizontes, siento su vuelo sobre mi cabeza aunque estén lejos o muertos. Allí donde los nervios son contrición de la rasgadura del viento o de la noche que cava sus túneles. Amo las nervaduras que tienen los secretos, como se filtran en las venas e inventan las palabras que nos sacrifican o nos desvelan que podrían ser parte de este poema. Me traen por su eco las formas iconoclastas del mundo, ese triangulo que gira sobre la miasma, esa fugacidad sobre una plataforma de niebla apegada a mi sombra cuando camino o al ruido de las maquinas que yacen en el cementerio de mi casa. El tiempo me ha devuelto huesos de papel, parecen los pellejos de los ángeles.