Se
encuentra abierta la inscripción al seminario de poesía
y psicoanálisis 2012 de la UNLAM
“Lo
inconsciente y la puesta en escena en la clínica psicoanalítica”
El
seminario de este año “Lo inconsciente y la puesta
en escena en la clínica psicoanalítica” es
una propuesta para pensar la clínica en sus diferentes
ámbitos de intervención.
Esta actividad está pensada a partir de una definición
de la salud mental: la posición saludable está vinculada
no solamente a admitir que somos hechura cultural, sino también
hacedores de cultura. Poesía y psicoanálisis son
dos modos de generar pensamiento, un pensamiento crítico
que no sólo se dirige a las instituciones sino a los propios
pensamientos, como propio análisis.
Partimos de la idea del desanudamiento de la clínica de
la salud mental de las clínicas tradicionales que trabajan
lo patológico.
Es una propuesta para generar pensamiento a partir de tomar la
palabra. Promueve la lectura, la convoca al acto; a la vez provoca
la escritura y la pone en escena.
El seminario 5 “Las formaciones del inconsciente”
de Jacques Lacan nos permitirá abordar la cuestión
de lo inconsciente en la clínica. Las obras poéticas
“Macbeth” de William Shakespeare y “La señora
Macbeth” de Griselda Gambaro nos permitirán aproximarnos
a la cuestión de la puesta en escena. Esta articulación
es la propuesta fundamental del seminario.
La agudeza tanto para Freud como para Lacan despierta especial
interés para el psicoanalista puesto que es la irrupción
de lo inconsciente en acto, una puesta en escena de lo inconsciente.
El poeta en su obra pone en escena al sujeto del inconsciente.
Dirá Borges sobre Macbeth: “Todo es elemental
en Macbeth, salvo el lenguaje, que es barroco y de una exacerbada
complejidad. Semejante lenguaje está justificado por la
pasión, no por la pasión técnica…sino
por la pasión de las almas.”
El seminario puede pensarse como psicoanálisis en la numerosidad
social. Apunta a la producción de pensamiento crítico
acerca de lo que está sucediendo, una producción
intelectual pública colectiva. Esta práctica se
dirige a combatir la mortificación, padecimiento propio
de este momento histórico que reactualiza la definición
freudiana de las neurosis actuales.
Los convocamos a participar de un espacio de pensamiento crítico
para construir un conocimiento colectivo. Cuando decimos “pensamiento
crítico” recordando al psicoanalista argentino Fernando
Ulloa, estamos diciendo poner en cuestión nuestro propio
pensamiento como un ejercicio de propio análisis.
La
actividad comienza el JUEVES 19 DE ABRIL 19 hs
en la Universidad Nacional de La Matanza.
Se
encuentran a cargo del seminario el Lic. Juan Eugenio Rodríguez,especialista
interdisciplinario en problemáticas sociales (CEA-UBA) y
la Lic. Eleonora D’Alvia, técnica profesional adjunta
del CONICET
Informes e inscripción: Oficina socioculturales
de Lun a Vie de 10 a 18:30 hs al 4480-8937/4651-3035
Florencio Varela 1903 San Justo-Pcia. de Bs. As.
extension@unlam.edu.ar
Organiza:
Depto. de Actividades Socioculturales y Extracurriculares. Secretaría
de Extensión Universitaria. Universidad Nacional de La Matanza
www.unlam.edu.ar
SUSCRIPCIÓN
Puede solicitar su suscripción gratuita
al boletín de Fuegos del Sur, enviando
un correo a: fuegosdelsur@gmail.com
con Asunto: Suscripción
Acerca de la cuestión de la espiritualidad:de la stultitia
al "desasimiento"
por Luis Langelotti
lic.langelotti@gmail.com
INTRODUCCIÓN
En 1982, en el marco de su Cátedra Historias de los
sistemas de pensamiento, Michel Foucault dicta un Curso acerca
de la “Hermenéutica del sujeto” (que posteriormente
será establecido como texto, aunque no hubo de estar destinado
a su publicación), en donde pueden hallarse algunas puntuaciones
que estimo de interés para el pensamiento psicoanalítico.
Una de las preguntas fundamentales que atraviesa dichas lecciones
es la referida a la cuestión de la espiritualidad,
a la que el pensador en cuestión define en sintonía
con los problemas de la Filosofía por cuanto esta última
plantea, a su entender, la pregunta por la relación entre
el sujeto y la verdad. “Filosofía es una forma de
pensamiento que intenta determinar las condiciones y los límites
del acceso del sujeto a la verdad. Si denominamos a esto filosofía
creo que se podría denominar espiritualidad a la búsqueda,
a la práctica, a las experiencias a través de las
cuales el sujeto realiza sobre sí mismo las transformaciones
necesarias para tener acceso a la verdad.”(Lección
del 6 de Enero de 1982.)
SUJETO, VERDAD Y MODERNIDAD
Desde la óptica de Michel Foucault, en torno a la dimensión
de la espiritualidad se plantea la cuestión de la transformación
subjetiva como condición, “precio a pagar”,
en lo atinente al acceso a la verdad. Tres son las características
que el filósofo plantea a propósito de la espiritualidad:
la conversión subjetiva como exigencia, el Eros
como impulsor de dicha transmutación y, por último,
el efecto de retorno de la verdad sobre el sujeto o “iluminación”
que es pensada como una transfiguración del ser
del sujeto.
De este modo, la Época Moderna, en tanto supone que el
camino regio de descubrimiento de lo verdadero no es sino el conocimiento
y únicamente el conocimiento, se aleja de la perspectiva
antigua ya que el saber pasa a acumularse en un “proceso
social objetivo” dejando de lado un aspecto fundamental
del vínculo entre sujeto y verdad, esto es, los efectos
de retorno que la verdad tiene sobre el sujeto, una vez que este
ha accedido a ella. En palabras del autor: “El sujeto actúa
sobre la verdad, pero la verdad ha dejado de actuar sobre el sujeto.
El vínculo entre el acceso a la verdad – convertido
en desarrollo autónomo del conocimiento – y la exigencia
de una transformación del sujeto (…) se ha visto
definitivamente roto.” (Op. cit.)
ALGUNAS PUNTUACIONES DESDE EL PSICOANÁLISIS
En este punto podríamos establecer una simple pregunta:
¿con qué recursos cuenta el neurótico para
mantenerse preservado de una verdad cuya índole habría
de transfigurarlo, esto es, habría de comportar un “precio
a pagar”? Es interesante pensar clínicamente esta
cuestión, ya que lo que lo que el psicoanálisis
descubre en la experiencia es que el neurótico tanto más
se interesa por la verdad en términos “objetivos”
– la verdad, en último análisis, que determina
el Otro - cuanto que menos conlleva la pregunta respecto de su
implicancia, es decir, de su verdad como sujeto –
pregunta que podríamos matematizar, de un modo muy sencillo,
así: ( )?
Estimo que la “Psicología de las masas” nos
puede permitir pensar en una posible respuesta a este interrogante
referido a los recursos del neurótico para tapar lo que,
en el campo del significante, falta. Para referirnos a dicha “psicología”,
no obstante, podemos servirnos de las mismas lecciones que venimos
comentando.
Michel Foucault indaga en la cuestión de la stultitia
(estulticia) y la define como una “apertura a las influencias
del mundo exterior”, “recepción absolutamente
acrítica de las representaciones”. (Lección
del 27 de Enero de 1982). Acto seguido, plantea que el estulto
es aquel que no sigue por la senda de la espiritualidad en tanto
no se ocupa de sí mismo, es incapaz de hacerlo. El estulto
está preso, en tanto no dirige su voluntad hacia ningún
fin definido, de una voluntad limitada. Aparece un rasgo crucial
a este respecto: el estulto no se quiere a sí mismo.
Pero, entonces: ¿a quién quiere? En este punto,
ahora sí, resulta particularmente de interés aproximarse,
al menos mínimamente, a algunos de los planteos freudianos
respecto de la “Psicología de las masas”.
Dice Freud, en el Capítulo X de Psicología de
las masas y análisis del yo: “La masa se nos
muestra, pues, como una resurrección de la horda primitiva”
. (Freud, S. 1921). Freud estima que en el fenómeno de
la masa no se da sino una verdadera regresión a aquel mítico
estado de horda primitiva en donde el goce y el poder recaían
sobre uno sólo, esto es, el Padre primordial. Vincula,
de esta manera, a este proto-padre con el Líder
de la masa, el Jefe, el Caudillo. Y, luego,
destacará que este lugar no es otro sino el mismo que el
del Hipnotizador. Y dirá al respecto: “El hipnotizador
pretende poseer un poder misterioso que despoja de su voluntad
al sujeto. O lo que es lo mismo: el sujeto atribuye al hipnotizador
un tal poder.” Lo que está en juego no es otra cosa
que el Ideal del yo o I(A) - en términos de J.
Lacan - como significante todopoderoso, insignia de la
omnipotencia del Otro de la demanda, y al que el sujeto se engarza
originariamente (alienación): “El padre primitivo
es el ideal de la masa, y este ideal domina al individuo, sustituyéndose
a su ideal del yo.”
Ahora podemos responder con claridad a la pregunta anterior, respecto
de a quién dirige su libido el estulto ya que
enamoramiento e hipnosis en nada difieren; es
decir, no a otro sino al Amo en el sentido de que le supone un
saber y una perfección inagotables, sumergiéndose
en la quimera de un deseo colectivo, universal y de un amor oceánico,
preservándose así de lo que se podría llegar
a plantear en términos de un ocuparse de sí
mismo - referido a la transfiguración subjetiva y
a su verdad: “La masa quiere siempre ser dominada
por un poder ilimitado”.
El estulto es el sujeto sujetado al capricho del Otro,
que se encarga pasionalmente de cubrir su incompletitud, como
buen militante de la impotencia, enalteciéndolo
aún al precio de su propia ruina, reiterando escenas de
sufrimiento, maltrato, sometimiento, humillación, etc.,
cada vez que las mismas constituyen los senderos instituidos del
fantasma, es decir, de esa articulación significante que
vela la castración. Resguardándose de la castración
del Otro ( )?, o sea, creyendo en la ficción de un Amo
cuya voluntad sería la justa brújula en su existencia,
el neurótico-estulto escapa a la pregunta por
el deseo, la cual en la experiencia psicoanalítica
es aquella que posibilita el acceso a cierto orden de verdad,
aunque en términos antimodernos y, por ello, motorizando
una transformación en el “ser” del sujeto o,
para ser más precisos, poniendo en juego su falta-en-ser
irreductible. El estulto es, desde esta óptica, aquel que
cree que “es” sin más, puesto que en su recepción
acrítica de las representaciones del Otro queda igualado
a ellas, se supone completamente representado por esos significantes
(identificación). La experiencia freudiana da cuenta de
que esa sujeción originaria al Otro de la demanda es correlativa
del retorno de lo reprimido en tanto contra-sugestión,
por eso Lacan dirá que lo que resiste es el deseo.
El deseo es el orden que interpela la estulticia yoica denunciando
en el síntoma, en la angustia o en la inhibición
un pacto mortificante con un Amo silente pero eficaz, desarreglando
dicho pacto, efectuando un desasimiento (détachement)
radical. Ahora bien: “Salir de la stultitia, dado
que ésta se define por la no relación con uno mismo,
es algo que el propio individuo no puede llevar a cabo por sí
mismo”.
Año
2012
......................................
COLONIA
ROMA
óleo s/papel - 210 x 297 mm
Jeuroz - año 2007
Asomada al recuerdo
emerge
tu
figura soberbia
autoritaria
desprotegida
En aridez
sembraste
diminutas semillas
La muñeca impávida
detecta
cómo llega la muerte
Despido
en cuanto salpica
un hálito de destellos.
Máscara
Malgasta
el asombro
el compromiso
Desgarra
el encono
el sosiego
Enardecida
fustiga
la ilusión del vínculo.
Madriguera
Dormida
espío
pequeños huecos
El hielo encubre
el amor llagado
Cuando
compre un espejo para el baño
voy a verme la cara
voy a verme
pues qué otra manera hay decime
qué otra manera de saber quién soy.
Cada vez que desprenda la cabeza
del fárrago de libros y de hojas
y que la lleve hueca atiborrada
y la deje en reposo allí un momento
la miraré a los ojos con un poco
de ansiedad de curiosidad de miedo
o sólo con cansancio con hastío
con la vieja amistad correspondiente
o atenta y seriamente mirareme
como esa extraña vez –mis once años-
y me diré mirá ahí estás
seguro
pensaré no me gusta o pensaré
que esa cara fue la única posible
y me diré esa soy esa es idea
y le sonreiré dándome ánimos.
Qué lástima
Qué
lástima
que sea sólo esto
que quede así
no sirva más
esté acabado
venga a parar en esto.
Qué
lástima que no
pudiéramos
sirviéramos
que no sepamos ya
que ya no demos más
que estemos ya tan secos.
Qué
lástima
qué lástima
estar muertos
faltar
a tan hondo deber
a tan preciada cita
a un amor tan seguro.
De nuevo
De nuevo está la muerte
rondando y como antes
escrupulosamente
me roe todo apoyo
me quiere fiel y libre
me aparta de los otros
me marca
me precisa
para mejor borrarme.
Comparación
Como
en la playa virgen
dobla el viento
el leve junco verde
que dibuja
un delicado círculo en la arena
así en mí
tu recuerdo.
Qué tengo yo que ver
Si pudiera saber
qué diablos tengo yo
que ver con todo esto
si no se me acosara
acorralara
a toda hora
a toda voz
en todas circunstancias y momentos
y pudiera saber
pensar un poco
aplicada y serenamente en qué
en qué demonios en
qué diablos tengo
yo
que ver con todo esto.
Por
ahora
Por
ahora
en lo oscuro
como un perro despierto.
Por ahora.
Después
igual
sin mí
seguirá hacia su fin
la larga historia.
IDEA VILARIÑO
1920-Montevideo
R.O. Uruguay
SÓNDOR foto:
Jeuroz 2011
Macbeth
Curadla
de eso. ¿Acaso no podeís
sanar la mente enferma, arrancar
una angustia arraigada en la memoria,
y con dulce antídoto de olvido
alivianar ese cargado pecho
de materia tan peligrosa como
la que pesa sobre su corazón?
William
Shakespeare
1564-Stratford-on-Avon
Inglaterra
Traducción: Idea Vilariño
"EDIPO
REY"-
Trailer
video realizado por salpufilms producciones www.salpufilms.com.ar
Obra
presentada el 18/11 de 2010 - 19 hs
Aula Magna
Universidad Nacional de La Matanza
Un montón de lugares comunes
como la luz
como la tiniebla clavada en medio del alma.
Como el infierno abrasador y frío
desierto de hipnóticos espejos.
Un
montón de lugares comunes
como el amor y la muerte.
Lo
que se termina y te está abrazando.
Lo
que no muere nunca
que viene y te golpea.
Vaguedades del presente
Desvanecimiento
del vivir
¿Quién sueña?
Metralla
de la angustia
sobre la sal del tiempo.
Vuelvo
al tinglado
con mi animal
sobreviviente
atontado
trata
de seguir el compás
hacerse invisible
que
nadie pregunte
por mí.
Tiempo
Toda mi existencia encaramada
en este instante
en el punto exacto
de amarte.
ELEONORA
D'ALVIA
dalvia@gmail.com
......................................
El
aguafiestas
Al
aire puro y festivo
le aportó su lluvia de verano
esa estructura narcisista no sicótica
que vengo a ser yo.
En algo hay que creer
¿En
transpirar la camiseta?
¿En la insobornabilidad de mis delegados?
¿En un lecho clásico, de rosas?
¿En los ajustes de cuentas?
¿En el más acá?
¿En el opio?
¿En el golpe de efecto?
¿En la supremacía de los recalcitrantes?
¿En los valores perdurables?
¿En lo que subyace, en lo que subsume?
¿En el expansionismo?
¿En la pronta culminación de este texto?
¿En lo que viene-junto-con?
Del claudicar
Como
todos
nació sin terminar
Creció sin terminar
de hacerse
(como todos)
No pudo, no aguantó
renunció al infinito hacerse
Y así siguió por siempre
cumpliendo rituales, burocracias
más o menos plagado de ademanes sociales
e impromptus antisociales
cumpliendo con sumatorias onomásticas
esas inevitabilidades propias
de alguien muy cumplido:
inevitabilidades esquivas
a los procesos de terminación.
ROLANDO
REVAGLIATTI
rolandorevagliatti@gmail.com
Un mito contemporáneo para pensar la
cuestión de la ley(*)
por Eleonora D'Alvia
dalvia@gmail.com
...
El
superyó, como resto inasimilable de la primitiva relación
agresiva con el padre de la horda, se instaura como castigo por
la agresión perpetrada.
Es llamativo que en las neurosis actuales que más frecuentemente
llegan a la consulta analítica, por ejemplo en casos de adicciones,
lo que hallamos sobre todo, es un predominio del goce superyoico
como mudo, sin palabras, y la merma de la producción erótica
tan relacionada con el acto de tomar la palabra.
En acuerdo con esta lectura del momento histórico, Lacan
ubica sobre todo a la televisión, medio de masas por excelencia,
como ocupando el lugar del superyó y como ejemplo de la centralidad
que ha tomado el superyó rigiendo nuestra época. Funciona
proponiendo permanentemente ideales, modelos. Ideal del yo y superyó,
son en verdad, un par que funcionan juntos, no funciona uno sin
el otro, como dos caras de la misma moneda. Este avance del superyó
o predominio del ideal del yo, y por tanto, de la cultura de la
masificación, implica un predominio de la mortificación,
en tanto la masa es claramente esa encerrona de dos lugares que
reedita la horda primordial en desmedro del erotismo.
Todo el pensamiento freudiano es coherente con la idea de que la
dimensión de la castración simbólica que nos
constituye sujetos del deseo inconsciente es lo que produce el efecto
normativizante. Es esa la transmisión fundamental de la cultura
a través de la función paterna. A través de
este pasaje, el sujeto se introduce en el registro del erotismo.
Pero también es cierto que esa producción de subjetividad
es una adquisición tardía para la especie, podríamos
decir. No va de suyo. Precisa para producirse de ciertas condiciones:
el miramiento del Otro, la ternura. La ternura es una coartación
de la pulsión, es una sublimación que implica no apropiarse
del otro como objeto, si no por el contrario, requiere del miramiento
por el sujeto. Si en vez de hacérsele un lugar al sujeto,
aparece la apropiación por parte del otro que goza de él
como objeto, produce mortificación: el predominio de la satisfacción
solipsista de la pulsión y del registro imaginario especular,
que tiende a la apropiación o a la eliminación del
otro.
... (*)
Del libro "Lenguaje, poder y vida" Compilación
de varios autores a cargo de S. Cabanchik, Ed. Grama 2010.
Pienso ¿qué es ser...?
¿Será tener fuerza, pelos en el pecho
y ser un gran amante?
¿Será ser padre y trabajar duro?
¿Será ser un gran jugador de fútbol,
Agarrarme a puñetazos sin perder y
tomarme diez cervezas en la esquina de casa?
Hoy es un enigma oscuro y lleno de temor.
¿Qué será…?
Dudo, sueño, tiemblo…
En mi décimo octavo intento
Sacaré tímidamente mi pie del círculo
cargaré con mi cuerpo y me envolveré
en mi piel y así saldré al mundo.
¿Y ahora…?
El abismo frente a mí.
Vuelo, vuelo tan alto como puedo.
Sujeto libre,
Sujeto a la vida.
Sujeto a mi propia realidad
Buscándome… Buscándome…
Empezar
II
Escapa de mi boca la voz
Cuando digo “te amo”.
Como cuando escapas de mis manos
Y me quedo con la angustia.
Habitándome
Delante
de ustedes
soy vértigo
Adentrándome en mí
soy duda e incierto.
Me dejo y me tomo sin más,
me extravío y vuelvo a mí
tan pronto como me dejo.
Esas ganas de encontrarme
y no me encuentro.
¿Seré solo uno?
¿Quién me habita?
Y de nuevo el vértigo…
VÍCTOR
HUGO IBÁÑEZ
nexus.victor@gmail.com
......................................
LIBROS
PICTÓRICA
de Rolando Revagliatti
rolandorevagliatti@gmail.com
Duccio
de Buoninsegna
Entre
deudas y deudas
y privación y privación
de juramentos de fidelidad
al Capitán del Pueblo
Entre
no marchar con las milicias ciudadanas
y practicar la brujería
Entre
dos apaciguantes ángeles bizantinos
y un gótico serpear.
Senos de tahitianas
Se
diría que los recuerdo
y que hasta estuve allí
Me exhibía entonces al natural
con ellos todo es más simple
Al
ciudadano le di
el olivo que es el olvido
Mis construcciones insistían
en situarme al fresco
Descalzo,
mis valores de siempre
tendían a disiparse
Al náufrago le cabía
pintar y amar.
PICTÓRICA
de Rolando Revagliatti
4a
edición ampliada - año 2011 -
La Luna Que -Poetas Contemporáneos
Colección La flor consagrada/10 más
info
Nuda
Vida y Vida soberana
De la exclusión de la animalidad a la apertura a su enigma
por
Eduardo Luis Bianchini
edbianchini@hotmail.com
En este trabajo nos ocupamos de investigar la confluencia
entre dos filósofos contemporáneos, George Bataille
y Giorgio Agamben, respecto del problema del límite entre
humanidad y animalidad. En este punto coincide un eje importante
de la obra de Agamben, con un eje que es central en la obra Bataille.
Esta eje común puede expresarse del siguiente modo: El límite
entre el hombre el animal sólo puede ser atestado en la experiencia
del hombre mismo, en tanto este límite implica una separación
del hombre respecto de sí mismo, que tiene consecuencias
políticas, sociales y económicas. Esta experiencia
se ha expresado en la historia del pensamiento occidental como una
escisión en el hombre entre lo humano en él y aquello
en que no puede reconocerse como tal, lo animal. Los polos de esta
cesura no están dados, ni son independientes entre sí,
sino que se constituyen en su tensión con el otro polo. Esta
tensión, si bien es estructural, adopta cada vez diferentes
formas históricas. En el presente la tensión hombre-animal
adopta la forma extrema de una post-historia. La historia de occidente
es, según Agamben, la historia de la metafísica humanista
en tanto metá en la que se intenta superar la mera physis
(lo animal) hacia la obra del hombre o mejor dicho hacia el hombre
en cuanto obra. Nuestra post-historia está signada por el
abandono de este proyecto humanizante que defina a la “vida
humana” excluyendo de ella el mero hecho de vivir (la nuda
vida). El hombre contemporáneo ha llegado a convertir su
pura vida animal en un objeto de manipulación técnica
y de gestión política, sin trascenderla ya hacia ninguna
obra o sentido humanizante. En consecuencia el hombre occidental
contemporáneo es un hombre post-histórico, que no
puede distinguir su humanidad de su animalidad. Como consecuencia
de ello su política se plantea enteramente como una biopolítica.
Tanto Agamben como Bataille coinciden en la tesis de nuestra condición
actual como post-histórica, pero para ambos esta condición
no debería consistir en el puro dominio tecnológico
sobre la vida, sino en la posibilidad de una nueva comprensión
ontológica del hombre en tanto ser viviente. Esta ontología
no busca proponer una nueva forma articulación-superación
entre el hombre y el animal, sino proponer el enigma de la separación.
La experiencia de la separación respecto del animal es la
experiencia de un enigma, en tanto plantea la relación con
un afuera, que está más allá del límite
de la cultura y del logos. Se trata en consecuencia de la experiencia
de lo que está más allá del Ser y del sentido.
Esto implica una relación con un no-abierto, una latencia
que precede a toda ilatencia (aletheia). De allí otro punto
de encuentro entre Agamben y Bataille que es, con un montón
de comillas, “lo místico”. Pero en este último
punto es también donde se produce un desencuentro entre Agamben
y Bataille. Bataille ve en lo místico una relación
con lo sagrado, pero con la particularidad de que intercepta esta
última noción con las nociones de “lo soberano”
–en el sentido de lo no servil- y de la “condición
animal”, de la cual se habría separado el hombre aunque
sin dejarla atrás. Agamben ve en esta intersección
una confusión en la que habría caído Bataille,
en parte por influencia de su amigo Caillois. (…) Bataille,
al haber exaltado esta condición animal -“sagrada”-
como soberana no haría más que seguir “…
el impulso que lleva a la modernidad a hacer de la vida en cuanto
tal aquello que se ventila en las luchas políticas”
. Si bien no podremos demostrarlo aquí creemos que contrariamente
a estas afirmaciones de Agamben, la noción batailleana de
lo sagrado es un punto de resistencia subjetivo contra toda concepción
que reduzca la política a la gestión de la vida biológica
(tanto una biopolítica negativa como positiva). En vez de
ello intentaremos mostrar que lo que Agamben plantea como una superación
de la “máquina antropológica”, que produce
lo humano por medio de una operación de exclusión
de una parte animal… implica una metafísica [postulando
una potencia-de-no, in-operante, a la base de de la potencia humana]
que está implícita en la noción de “vida
soberana” batailleana. Esta [última] noción
traduce en la subjetividad del hombre una potencia negativa que
Bataille atribuye a la naturaleza y al universo mismo.
(Fragmento
del libro "Lenguaje, poder y vida"
Compilación de varios autores a cargo de S. Cabanchik, Ed.
Grama 2010)
Fuegosdel Sur
sugiere:
EDIPO
Ópera
en cuatro actos (1936)
Música
de George Enescu Libreto de Edmond Fleg, basado en Edipo Rey y Edipo
en Colono de Sófocles
Coproducción
del Teatro Colón de Buenos Aires con el Teatro Real La Monnaie
de Bruselas, el Gran Teatre del Liceu de Barcelona y la Ópera
Nacional de París Estreno argentino
Director
musical: Ira Levin
Director
de escena: Alex Ollé
Colaborador
del Director de escena: Valentina Carrasco
Diseño
de escenografía: Alfons Flores
Diseño
de vestuario: Lluc Castels
Diseño
de Iiuminación: Peter Van Praet
Principales
intérpretes: Andrew Schröder / Natasha Petrinsky / Robert
Bork
Una de las historias fundantes de nuestra civilización
cobra nueva vida de la mano de un compositor extraordinario del
siglo XX: el rumano George Enescu. Estrenada en París en
1936, la obra fue luego olvidada para comenzar en la última
década un revival del que el Colón no podía
estar ausente. Es la primera ópera que relata la vida mítica
de Edipo desde su nacimiento hasta su muerte, y lo hace con plumamaestra
y profundo impacto dramático. La concepción de los
artistas de La Fura dels Baus promete un envío de alto impacto.