Editorial

OCÚPENSE DE ARLT

(...)

Recuerdo el primer mar que vi el mar que siempre se ve por primera vez

Recuerdo a mi padre hablándome de un ruiseñor que él oía cantar en su infancia en lo alto de un pino o de esa nutria chapoteando en el río cazada a escondidas una noche con su hermano Francisco

Recuerdo el blanco escalón como de mármol gastado del zócalo de una panadería de la calle Venezuela donde antes de saber leer ya me prestaban revistas de historietas
las fabulosas revistas donde aprendí a soñar
con una ansiedad nunca extinguida
Quiero volver a leer Esther Primavera

¿De qué sirve todo lo que sé si no puedo contárselo a nadie?

Por eso es que les digo
ocúpense de Arlt
ustedes sobre todo ustedes
que creen que no tienen nada que ver con él
habitantes de esta ciudad de olvido y de desprecio

Se prohíbe hablar de Arlt
a todo el que no haya sentido alguna tarde llover sobre su rostro mientras besaba a una muchacha en el puente de metal sobre las vías de la estación Liniers
y sobre todo
le está terminantemente prohibido hablar de Arlt
a los que no conocen de primera agua
el gusto de la sangre del dolor
el olor de la mugre los patios baldes ollas
las plantitas de azotea enterradas en latas
la ansiedad de ser hombre en esta cueva
Quiero volver a leer Saverio el cruel

Ocúpense de Arlt
ocúpense
de ustedes

 

RODOLFO ALONSO
1934, Buenos Aires, Argentina.

 


El murmurar
foto: Jeuroz 2014

EL ABANDONADO


No preguntó por ti ningún día, salido
de los dientes del alba, del estertor nacido,
no buscó tu coraza, tu piel, tu continente
para lavar tus pies, tu salud, tu destreza,
un día de racimos indicados?

                                        No nació para ti solo,
para ti sola, para ti la campana
con sus graves circuitos de primavera azul:
lo extenso de los gritos del mundo, el desarrollo
de los gérmenes fríos que tiemblan en la tierra, el silencio
de la nave en la noche, todo lo que vivió lleno de párpados
para desfallecer y derramar?

                                      Te pregunto:
a nadie, a ti, a lo que eres, a tu pared, al viento,
si en el agua del río ves hacia ti corriendo
una rosa magnánima de canto y transparencia
o si en la desbocada primavera agredida
por el primer temblor de las cuerdas humanas
cuando canta el cuartel a la luz de la luna
invadiendo la sombra del cerezo salvaje,
no has visto la guitarra que te era destinada,
y la cadera ciega que quería besarte?

Yo no sé, yo sólo sufro de no saber quién eres
y de tener la sílaba guardada por tu boca,
de detener los días más altos y enterrarlos
en el bosque bajo las hojas ásperas y mojadas,
a veces, resguardado bajo el ciclón, sacudido
por los más asustados árboles, por el pecho
horadado de las tierras profundas, entumecido
por los últimos clavos boreales, estoy
cavando más allá de los ojos humanos,
más allá de las uñas del tigre, lo que a mis brazos llega/
para ser repartido más allá de los días glaciales.

Te busco, busco tu efigie entre las medallas
que el cielo gris modela y abandona,
no sé quién eres pero tanto te debo
que la tierra está llena de mi tesoro amargo.
Qué sal, qué geografía, qué piedra no levanta
su estandarte secreto de lo que resguardaba?
Qué hoja al caer no fue para mí un libro largo
de palabras por alguien dirigidas y amadas?
Bajo qué mueble oscuro no escondí los más dulces/
suspiros enterrados que buscaban señales
y sílabas que a nadie pertenecieron?

Eres, eres tal vez, el hombre o la mujer
o la ternura que no descifró nada.
O tal vez no apretaste el firmamento oscuro
de los seres, la estrella palpitante, tal vez
al pisar no sabías que de la tierra ciega
emana el día ardiente de pasos que te buscan.
Pero nos hallaremos inermes, apretados
entre los dones mudos de la tierra final.



PABLO NERUDA
1904, Parral, Chile.

 

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PREGUNTAMOS UN POCO CANSADOS



¿Y habrá piedad
un algo de esa carne
en este mediodía de sales tan duras?
Sólo un vuelo a las estrellas
esto habrá
un vuelo que quema en la tierra.
Demos al corazón
el hondo subir de la estrella
el peso y el humo del río.
Demos al hombre
un algo de piedad
                                carne de llanto
amor al mediodía de sales duras.

                                            (26 de diciembre)

MIGUEL ÁNGEL BUSTOS
1932, Buenos Aires, Argentina.

 

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Gladys Cepeda

 

POEMA 1


Cuando el alma se desvanece
cargo el crepúsculo sobre las espaldas
veo la marea humana
como una masa amorfa
hundirse
entre la incertidumbre
y desaparecer
bajo el silencio gélido



POEMA 2


parada
sobre mí misma
la advertencia
susurra
que al abrir los ojos
solo me habita el miedo



EL JUEGO


no intentes explicar nada me dijo
nada dijo al explicar el intento
explicar es intentar nada que se dice
dijo que nada explico ni intento
el intento no me dijo nada



PROGENITORA

es la madre
es el riesgo de una roca
que tiene vientre
y nada en los sueños
sobre la inconstancia
gira la rotula
en la marca
de sus dedos
hay infinitas mansas
letras que la llaman
sobre las cabezas pequeñas
y un hambre
que se pega en cuentagotas
cuando ella vuela hacia
el infinito



GLADYS CEPEDA


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TRAS DE UN AMOROSO LANCE

 

    Tras de un amoroso lance,
y no de esperanza falto,
vole tan alto, tan alto,
que le di a la caza alcance.
    Para que yo alcance diese
a aqueste lance divino,
tanto volar me convino
que de vista me perdiese;
y, con todo, en este trance
en el vuelo quedé falto;
mas el amor fue tan alto,
que le di a la caza alcance.
    Cuando más alto subía
deslumbróseme la vista,
y la más fuerte conquista
en escuro se hacía;
mas por ser de amor el lance
di un ciego y oscuro salto,
y fui tan alto, tan alto,
que le di a la caza alcance.

    Cuando más alto llegaba
de este lance tan subido,
tanto más bajo y rendido
y abatido me hallaba;
dije: No habrá quien alcance;
y abatíme tanto, tanto,
que fui tan alto, tan alto,
que le di a la caza alcance.
    Por una extraña manera
mil vuelos pasé de un vuelo,
porque esperanza de cielo
tanto alcanza cuanto espera;
esperé sólo este lance,
y en esperar no fui falto,
pues fui tan alto, tan alto,
que le di a la caza alcance.


SAN JUAN DE LA CRUZ
1542, Fontiveros, España.

 

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Ana Romano

 

INCOERCIBLE

¿Qué hago en la cima
todavía escuchando
chillidos?
¿Qué hago con la desazón
que induce a la cronología?

Corro
y descorro
observando las laderas
si puedo seguir parada


VESTIGIOS DE UN BÚCARO

Vigilo sombras echada en la silla
La muerte encuentra sentido y se desliza
matizando la pluma
que me guía cuando escribo
y evoco.


ZARZAL

Es
en el autoritarismo
que la coraza
tirita
Las palabras
orinan
las rendijas que chirrean

¿Y la réplica
dónde copula?

Masculla
la cautela
y deshilachada
recapacita

Aletarga
el maquillaje mortecino
la hembra

 

ANA ROMANO
1944, Córdoba, Argentina.
de su libro "Expiación del antifaz"

 

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Jorge Alegret

 

EL TEMBLOR Y LAS FURIAS

III


ALECTO



1

Muerto de ya
muy postsocial
por las veredas del colilargo
yéndome en botellas de vidrio
muerto me sé
bruma adentro disonante
material para la nariz
de las niñas ciegas de rimmel
¿no soy?
¿este gozo de transparencias
es no ser?.

Fuera del ahora
lo que no se mueve
sin origen
el silencio se revela
y no está en una boca,
está en lo que la acequia
disuelve.



2

lo que es lo que no es
desorden de hambre de otro
o el orden de las digestiones
o no, la sucesión dándote
un fantasma, que es amoroso
es un cielo feudal
y no, no es estar o no estar
no el vecino antropófago
no el guión de los intestinos
el analgésico fílmico, no,
no la dramaturgia ni el amo
que nos dona el infinito tedio,
no, la trampa es creer
que hay un lugar.



3

Sombra sola que la lluvia curva y difumina
apenas un reverbero de plata en los pasajes
bajo la luna llena.

Dislocado, busco la casa natal,
el estado inicial de la palabra
y sólo hay hielo que cruje.

La sombra entre hilachas de tiempo
es saber de extravío,
que es su ser sombra.



4

Fantasía de sangre quieta
y habitar en cubos de mármol negro
mientras la marea de tus flujos
y mis flujos hacen una resaca,
la otra fantasía.



5

Aplastábamos escarabajos rojos sobre el asfalto
el metal Ford a 160 kilómetros por hora
estrellando médanos
y muriendo paisaje

que se sufre en desgarros de arena, o
en padre se va lo que la carne escribe

sueño gatos estallados a escopeta
y era una coreografía
de pulpos entre
el rosa el celeste de tu falda

una inocencia de vidrio molido
en la boca

podemos crecer xerófilas y bolsitas de polietileno
en los labios temblando como
el obispo mirándonos las piernas

padre los moluscos o la celda
la fatiga de drenarlo en wiski

el mobiliario de la terapia intensiva
¡que se muere hiperkinético
que se muere solo sin cuerpo!

tiene la palabra podrida que expulsa
a todos adentro;

yo voy en la forma de lo expulsado
pero clavado en el culo del mundo

aplasto escarabajos rojos
sueño gatos estallando.

 

JORGE ALEGRET


 


SILENCIO

Sellados los labios,
el ceño fruncido,
la mirada perdida.

Tan así es mi silencio
que ni yo mismo sé
lo que de mí quiere.

Murmullos,
palabras muertas
que mi boca calla.

Dolor compartido
en el medio.
Allí, donde se juntan.

VÍCTOR HUGO IBAÑEZ
1966, Orán, Salta, Argentina

nexus.victor@gmail.com

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Beckett, lo innombrable
por Néstor Bolomo


¿Dónde ahora? ¿Cuándo ahora? ¿Quién ahora?, sin preguntármelo. Decir yo. Sin pensarlo. Llamar a esto preguntas, hipótesis. Ir adelante, llamar a esto ir, llamar a esto adelante... No me haré más preguntas...Parece que hablo, y no soy yo, que hablo de mí, y no es de mí.

Estas pocas generalizaciones para empezar.

¿Cómo proceder en la situación en que me hallo? Por pura aporía o bien por afirmaciones y negaciones invalidadas al mismo tiempo, o antes o después. Esto de un modo general. Deben de haber otros aspectos. Si no, sería para desesperar del todo. El hecho parece ser, si en la situación en que me encuentro se puede hablar de hechos. Voy a tener que hablar de cosas de las que no puedo hablar. Sin embargo, estoy obligado a hablar. No voy a callarme. Nunca.
…. No estoy solo, no voy a estar solo. Seguro que lo estoy. Solo. Esto se dice pronto. Lo que hay que evitar, no sé por qué, es el espíritu de sistema… estoy muy seguro de poder barrer todo eso en muy poco tiempo. No veo cómo. Lo más sencillo sería no empezar. Pero estoy obligado a empezar. Lo que significa que estoy obligado a continuar . Vamos, estoy tranquilo.
Alguien pasa frente a mí a intervalos regulares, a menos que sea yo el que pasa ante él… Pero no voy a hablar de él .. Un día de estos voy a interpelarlo..No hay días aquí, pero me sirvo de esa fórmula… ¿Hay otros fondos, más abajo? ¿Unos fondos a los que se llega por éste? Estúpida obsesión de la profundidad. No voy a hacerme ya más preguntas. ¿No se trata, en realidad, del sitio donde uno acaba por disiparse?

Veamos un poco adonde conducen estas consideraciones. Tengo, desde que estoy aquí, aseguradas en otra parte, por terceros, mis apariciones. Durante este tiempo todo ha ocurrido en la mayor calma, fuera de algunas manifestaciones cuyo sentido se me escapa. No, no es que se me escape su sentido, porque igualmente se me escapa el mío. Todo aquí… no, no voy decirlo, porque no puedo… Esas luces no son de las que iluminan o arden.
Sin ir a ninguna parte, sin venir de ninguna parte, alguien pasa. ¿De dónde me llegan estas nociones de antepasados, de casas donde la luz se enciende, y tantas otras? Busqué por todas partes. Y todas estas preguntas que me dirijo, no es por espíritu de curiosidad. Es que no puedo callarme. No necesito saber nada de mí. Aquí todo está claro. No, todo no está claro. Pero como es necesario que la explicación se realice, se inventan oscuridades. Se trata de retórica. ¿Qué tienen, pues, de tan raro, estas luces a las que nada les pido que signifiquen?.. ¿Es su inestabilidad, su brillantez intensa unas veces y pálida otras? Quizá son luces permanentes y fijas, percibidas por mí con vacilación y por intermitencias.

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Malestar en la ciudadanía

por Luis Langelotti
lic.langelotti@gmail.com



INTRODUCCIÓN


¿Qué es la ciudadanía? ¿Qué es la democracia? ¿Qué alternativas a la cultura posmoderna de la mortificación podrían proponerse desde el pensamiento crítico? ¿Cómo se sale de lo común? ¿Qué lugar hay para el sujeto en la contemporaneidad?Estas y otras preguntas me servirán para desarrollar algunas escansiones y articulaciones teórico-críticas de la realidad subjetivo-sociopolítica actual, sendero de búsqueda que pretendo ir haciendo sobre la marcha más que como plan efectivamente programado. Justifica este transitar sin cálculo - casi afín a la “asociación libre” freudiana - el considerarme un neófito valiente que “tocará de oído” algunas notas de otros “campos del conocimiento”, ajenos a mi actividad propiamente práctica (como psicoanalista, principalmente) en miras de improvisar algunos acordes heurísticos que nos permitan, – al lector y a mí –  entonar alguna nueva melodía esperanzada.     
 
LA ATOPÍA CIUDADANA

Voy a empezar de un modo sencillo, por el sesgo de interrogarme por el concepto mismo de ciudadanía. A este respecto tomaré como referencia el libro El malestar en la ciudanía [1] de variada autoría,ya que allí encuentro una multiplicidad de referencias pertinentes y coloridas.  
Uno de los capítulos que más me interesó – a los fines de lo que estoy abordando –, es el capítulo de Daniel Berisso que lleva por título “Los límites del concepto de ciudadanía en el marco de una ética social.” Promete ya desde el título. Daniel Berisso toma de Carlos Cullen una tripartición definitoria respecto de la categoría de ciudadanía. Allí dice:

“Partimos de cierta polisemia del término bajo las formas de derecho, pertenencia y participación política. De estas interpretaciones se derivan dicotomías tales como: justicia – injusticia, pertenencia - extranjeridad, acción – pasividad; distinciones que nos acercan a una definición básica. Sobre la base de ésta, podemos hablar de “ciudadano” como de aquella persona jurídicamente reconocida, perteneciente a una cultura y a una sociedad, como miembro activo en la producción de contenidos simbólicos y formas de organización políticas.”[2]


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Diseño: Fuegos del Sur

 

SEXUALIDAD Y POLÍTICA II
por Eleonora D'Alvia y Juan Eugenio Rodríguez

 

 

FENÓMENO DE MASA Y LAZO SOCIAL.


La sexualidad está vinculada a un agujero en el significante, escapa al sentido, el significante no puede alcanzarla, como aquello que se escurre más no se derrama. Este concepto de sexualidad es solidario de el de sujeto. Sujeto y política también es un título apropiado para este escrito.
¿Qué relación existe entre el padecimiento del sujeto y la cultura en la cual vive? Hay una cuestión problemática entre sujeto y cultura, definir acabadamente desde la cultura al sujeto es imposible, por otro lado, el sujeto no puede dar cuenta de la cultura porque es un efecto de ella. Aquí se expresa un conflicto del cual el sujeto depende.
El capitalismo procura una resolución del problema y propone una cosmovisión que unifique las diferencias y elimine el conflicto, que elimine el síntoma.
La homogenización del saber que prevalece en nuestras sociedades trae consecuencias nefastas para el sujeto al no dejar lugar para las diferencias. Esa homogenización, esa consistencia de saber, se pone de manifiesto en el malestar hecho cultura o en la cultura de la neurosis actuales.

“Así recibimos la impresión de un estado en que la moción afectiva del individuo y su acto intelectual personal son demasiado débiles para hacerse valer por sí solos, viéndose obligados a aguardar su potenciación por la repetición uniforme de parte de los otros. Esto nos trae a la memoria cuántos fenómenos de dependencia de esta índole forman parte de la constitución normal de la sociedad humana, cuán poca originalidad y valentía personal hallamos en ella, cuán dominados están los individuos por aquellas actitudes de un alma de las masas que se presentan como propiedades de la raza, prejuicios del estamento, opinión pública, etc.” (“Psicología de las masas” S. Freud 1921).

El estado neurótico común como fenómeno de masa produce una afectación del sujeto, una afectación del lazo social y por lo tanto produce un daño en la trama social.
Surge aquí otro interrogante ¿qué vinculación existe entre el sujeto y el lazo social? El psicoanálisis como discurso es un modo de lazo social y en ese sentido también una política.
Señalemos la diferencia entre neurosis y neurosis actual. En las neurosis la estructuración subjetiva se halla vinculada a la castración, mediante el mecanismo de la represión y la satisfacción sustitutiva econtramos un posicionamiento del sujeto, un síntoma. La neurosis se diferencia del fenómeno de masa por la incidencia de la historicidad en la función sexual directa. Las neurosis presentan dificultades para acomodarse a la masa. El neurótico quisiera adaptarse, pero no puede, comparte con el enamoramiento el no haber abandonado la aspiración a la satisfacción sexual directa. Esta última cumple la función de degradar el ideal, esto es lo que hace que los neuróticos caigan fuera de la serie del fenómeno de masa.

“Puede decirse que la neurosis ejerce sobre la masa el mismo efecto destructivo que el enamoramiento. En cambio puede verse que toda vez que se produce un violento impulso a la formación de masa, las neurosis ralean y al menos por cierto lapso pueden desaparecer”(“Psicología de las masas” S. Freud 1921).

Cuando las neurosis ralean lo que va a ocupar su lugar son las neurosis actuales, proliferan las menciones a las nuevas patologías o la justificación de una nueva normalidad. Lo cierto es que lo que abunda es la anestésica, la cultura de la mortificación. Fernando Ulloa (Novela clínica psicoanalítica 2012) se refiere a un sindrome en relación a las neurosis actuales, sus manifestaciones no pueden definirse como síntoma, se presentan en la clínica como un conjunto de signos fragmentarios y aislados de su contexto. No podemos considerar a las neurosis actuales como una posición subjetiva, porque es la posición subjetiva la que está puesta en cuestión. Lo que encontramos es un sujeto en repliegue.

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Rodolfo Alonso

 

POCAS PALABRAS


suelto
sobre la gracia del peligro
un viento sorbe
poco a poco
mis pasos

cantan los días fatigados
alzan su luz
su dura infancia

tú te pones de pie
entre dos fuegos
con la cabeza al aire

pero no hay ya abandono
ni paz

una lluvia pequeña
deshace los recuerdos
algo te duele
algo te canta
también
a ti
agua

¿es qué sólo estás hecha
de silencio?

 

 

UNA MUJER CUALQUIERA


una mujer cualquiera
ha descubierto tu inocencia

aquí
entre tanto
una de ellas
bebe de tu mano
habla
asienta el mundo
se deja
ir

este vaso de misterio
de luz
amplio sonido
carga tu mundo
tu indiferencia
pequeña

tu clara desnudez

 

 

VIEJAS COSTUMBRES


amor
corazón pálido

ahora llega
tu voz

tu alta presencia
canta

corre desnuda

salta
sobre el abismo

está en nosotros

 

 

JUICIO DE REALIDAD


incierta
fácil

tu mirada deslumbra
en el mal

inclinada
segura

yo te he visto volverte
entre los otros
en la luz

yo te he visto
te he amado

limpia

oscura

 

EL CORAZÓN DIVIDIDO


gira el asombro
sobre las islas del verano

el aire mueve
la dulce maravilla
el sol de los pájaros

oh ávida voz

gracia cansada

cadenas de tu rostro


ANTROPOFAGIA


Sobre la playa apenas mancillada, casi virgen aún, no espanta el pie de Viernes sino la implícita amenaza: otros, el Otro, que acaso nos incluye.


RODOLFO ALONSO
1934, Buenos Aires, Argentina.

 

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SEXUALIDAD Y POLÍTICA I
por Eleonora D'Alvia y Juan Eugenio Rodríguez


“Disculpe, me disculpe,
no gusto de sus afirmaciones absolutas,
su zoncera, mejor dicho su eso de
a esta altura del mundo
venir a ofrecerme un paraíso.”

Jorge Leonidas Escudero
(fragmento)

 

NO HAY GOCE PLENO



La cuestión paradójica del goce concierne tanto a la política como a la sexualidad. El goce podríamos definirlo como el usufructo real del objeto. El psicoanálisis descubre que por efecto de la palabra se pierde el objeto “natural”, el objeto adecuado. Se produce una pérdida del objeto de la satisfacción. Esto tiene como consecuencia que no hay goce pleno. Nos encontramos entonces con el plus de goce. Se produce una pérdida de goce que tiene el efecto de producir un plus, algo más.
Esta dimensión paradojal del plus-de-goce juega tanto en el plano subjetivo de la sexualidad como en el del malestar en la cultura.
Que no hay goce pleno implica aceptar lo imposible como fundante de la cultura. Ese imposible se inscribe como una renuncia de goce acordada que tiene como efecto el malestar en la cultura, fundamento del lazo social en la ley de prohibición del incesto. La inscripción de un imposible da lugar por un lado a la emergencia del tercero y por otro al síntoma. El síntoma deriva de aspiraciones sexuales directas reprimidas, pero activas. El síntoma introduce la cuestión de la historicidad en los dos tiempos de la formación del síntoma. La renuncia al goce pleno no es la decisión de una voluntad autónoma propia del individualismo contemporáneo, sino producto de un discurso que involucra a la enunciación como acto.


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DENUNCIA
Diseño Fuegos del Sur 2014



El amor sensual
por Juan Eugenio Rodríguez
jeuroz@gmail.com



PRIMERA PARTE


A lo largo de este escrito me propongo pensar la cuestión de “lo imposible” y “la preferencia amorosa”, destacar su importancia para la cultura. Voy a sostener que ambas son condiciones necesarias de la exogamia y del amor sensual.
Si bien estas cuestiones fueron desarrolladas en “Tótem y Tabú” en los considerandos de la fratría, esos aportes freudianos quisieron ser silenciados desvalorizando la fuente. En este sentido Freud señaló que el suyo no era un estudio antropológico, sino que se trataba de cómo el psicoanálisis se vale del capital simbólico producido para efectuar una lectura según lo indican los principios teóricos psicoanalíticos y el método de la interpretación del inconsciente.
La “denegación cultural” y la “renuncia pulsional” tienen mucho que ver con los vínculos sociales entre los hombres, como también son la causa de la hostilidad con la que tienen que luchar todas las culturas. La hostilidad hacia la cultura se dirige directamente a la prohibición del incesto, se dirige a lo que coarta la satisfacción de poderosas pulsiones.
La repuesta fantasmática de esa hostilidad sería la siguiente: Todo-Se-Puede. Prescindiendo del principio de realidad se trata de desmentir lo imposible.
La prohibición a la que me refiero define la inaccesibilidad del objeto y a su vez produce un lugar para lo imposible, un orden simbólico. Es lo que hace posible la preferencia, que no podría desplegarse en la indiferencia. La singularidad que se expresa en la preferencia amorosa surge de la diferencia. Un desarreglo en esa interdicción (interdecir) produce un sujeto coartado, produce mortificación.
Desestimar lo imposible, rechazar un lugar para la insatisfacción, para el aburrimiento o para la decepción, todo ello incrementa el imperativo superyoico. Por la vía del goce ruin, buscar el goce. Se retrae el erotismo, queda afectada la economía libidinal y se daña el lazo social. Por este camino, dirá Freud, se pretende desmentir un fragmento de realidad efectiva.
La preferencia amorosa provoca el amor sensual, como deseo sexual es un encuentro entre la sexualidad y el erotismo, es una metáfora. La interdicción es muy importante para pensar el amor sensual, se encuentra vinculada al decir y a los otros, promueve el erotismo y resulta necesaria para poder pensar al sujeto freudiano.
Por otra parte, al amor sensual lo debemos considerar como una realización contingente y episódica que suspende lo imposible y al mismo tiempo lo sostiene y lo transforma. Este amor no es un tapón, más bien se trata de una apertura. Surge debido a la preferencia y va contra el fenómeno de masa. La singularidad del síntoma resulta decisiva para desasirse de la masa y producir un acontecimiento que desbarate la unificación rígida de la mortificación. El síntoma neurótico que no ha resignado la satisfacción sexual directa se ubica como un modo de resistir a la masa.
En este punto debemos señalar la diferencia entre el amor sensual y la servidumbre enamorada; ésta última implica la desestimación de la satisfacción sexual directa, la sumisión humillada al ideal, la máxima obediencia y la falta de crítica.
Todo esto favorece el fenómeno hipnótico, favorece el fenómeno de masa. Un ejemplo serían los consumidores, los televidentes, etc., identificados recíprocamente.
La indiferenciación es una de las consecuencias más notorias de la miseria psicológica de la masa propia de la cultura de la mortificación.




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Jorge Leonidas Escudero




LA GRAN TRAMPA


Recuerdo a ese amigo cuando jugábamos naipe
y le lagrimeaba un ojo.
Hoy pensándolo bien comprendo que lloraba
por haber sido objeto de una trampa inmensa.

Luego nomás abandonaba el juego
e iba a un banco de la plaza inmediata
y cabizbajo, hablaba solo.

Qué loco es, me decía yo;
pero hoy me doy cuenta
que había nacido perdedor eterno
como cualquiera de nosotros,
nada más que él lo sabía
mientras sus amigos orejeábamos la vida

esperando siempre una flor.

 

EL ZORRO


Supe de un criollo que le llamaban El Zorro.
Iba siempre a los cerros,
tenía alguna piedra y gritaba: Aquí está,
miren esta muestra es pura verdá,
hay una veta riquísima.

Decían que era medio ido de la cabeza,
pero no sé. Eso sabía yo de él
y que tras sus idas al campo
venía con fabulosidades, de modo
que me agarró inquietú y quise ir a ver
si era cierto y ligaba
alguna partecita de fortuna.

A buscarlo salí y me le crucé
en una senda de herradura. Endulcé la voz:
Don digamé, podríamos hacernos ricos
con esas vetas que usted descubre,
pueden ser la punta del hilo para...

El montañés me hizo un guiño, se rió
y apurando a su burro, yéndose
alcanzó a decirme: ¿Para qué?
yo sólo busco piedras y eso,
nada más que eso me gusta. Adiós.



AMPUTACIÓN


El guanaco es quebradas las y azota
con el cogote piedras. A muñones
tienta correr de pecho. Aún se oye
el eco del tiro rebotar en los cerros.

Ya sube el cazador a mirar, ve
astillas de huesos, pelos, sangre. Tiemblan
algunas florcitas de esas que
aparecen en las soledades.

Y ahí está el animal a pocos pasos.
Caído está y lo mira.
Y el hombre que ha llegado jadeante,
al recibir mirada tan insostenible
levanta el arma, apunta
y se extirpa totalmente el guanaco.

 

TRANSMUTACIÓN DEL ORO


Dormitaba en la plaza acurrucado
en un banco hacía frío había ido
a no sé qué.

El caso es estaba y de pronto
me alza un cóndor en alas y me lleva
a la Cordillera de los Andes.

Ahí vi contra las rocas florcitas amarillas
y ellas me reconocieron;
entonces les pasé la mano por encima,
suavemente
como cuando se acaricia un gato.
Estremecidas por el viento
me devolvieron el cariño arqueando el lomo,
apretándose a mi mano. Les digo
que hasta llegaron a runrunear.

Esto es más hermoso
que mi quimera del oro en esa Cordillera.

 

LO INESCRUTABLE


Si usted toma la punta de un conocimiento
y empieza a tirar el hilo
va a sacar una sombra.

Es tremendo y espanta,
porque si todo está unido a todo
uno piensa extraer un pez gordo
y termina vencido con la boca gusto a nada.

Mi caso es el de siempre, siempre el mismo.
Ya no puedo callar y más tranquilo
vivir sino que indago e inmerecidamente
caigo en la oscuridad.

Tras el fuego sagrado a si pellizco
me levanto alta noche y sigiloso
pongo la caña de pescar en vano.

Sin embargo insisto.

 

DEL IMAGINERO


Toy en construir muñequitos de palabras,
toy buscando mi obra esplendorosa;
pero este me sale raquítico
y aquel con demasiada hojarasca;
algunos caminan con cierta elegancia
aunque es dudoso lleguen muy lejos.

Me preocupo bastante como todo buen padre
pues quiero que mis hijos sean perfectos;
mas ellos andan como les da la gana
y la gente, claro, me culpa a mí.

Simplemente quiero verlos felices
y para eso tiro el barro sobre la mesa,
amaso, corto, saco, pongo
y finalmente siempre
falta.
Es difícil esto.

 

QUEJAS POR BOCA DE PERRO


¿Saben ustedes por qué los perros asumen
la responsabilidad de presentar a los cielos
la queja del insomne?
¡Qué van a saber ustedes!
Para saberlo hay que ser un insomne.

Hay que vivir también en las afueras
y en un barrio botado
para que algún perro hambriento y muerto de sed
se haga cargo del dolor ancestral
que oprime al insomne.

El animal con ojos inyectados, boca negra,
vomita un aullido escindido
de nuestro corazón y lo proyecta a los cielos,
hacia allá, donde nadie escucha.


EL RESTO DE LA CUERDA


Hecho de ver que se me está evadiendo
la oportunidad entre los árboles pero no espero
mano sobre mano a que el viento cambie
sino es corro y a fondo
entre los expedicionarios a buscarla.

No importa que lumbago, los callos,
estafas que me hacen;
estiro lo más que puedo el cuello
para alcanzarla y pongo, desde ya
cara enfática de gozo.

Apartaos demonios
nada obsta para que yo también vaya
uno más,
entre los zánganos detrás de la reina.

 

MUERTE DE LA QUIMERA


El llanto del cascador de piedras, sí señor.

Cuando nos despedimos lloraba
a moco tendido y su mujer dijo
don usté, déjelo,
el pobre tiene locura de viejo.

Así acabó mi visita al minero amigo,
a quien me había enseñado el secreto
de los cerros.
La tarde estaba fría,
con el dolor propio de nosotros
que habíamos venido a la ciudad
parece que a morir.

Cumbres arriba él solía decirme ahí,
ahí donde pisa es, pique, pique, ¿ve la guía?,
ahí está el metal, hay una fortuna.

Y hora en que regreso de la visita
un vientecillo irónico voltea oro,
oro oro de hojas otoñales sobre mí.

 

JORGE LEONIDAS ESCUDERO
1920, San Juan, Argentina.

 


SOBRE EL HUECO DEL DÍA
técnica mixta - Jeuroz 2014

 

Rolando Revagliatti

 

"LOS FRACASOS DEL AMOR"


1


Tienen los fracasos del amor 
conquistada su fama 
su implícita trascendencia   

La intrascendencia de los fracasos 
del "nunca nos amamos" 
alcanzan a lo sumo alguna 
popularidad de cuarto de hora
   
y la penosa eficacia 
de lo explícito. 
   


2   

No hay justa medida 
para los fracasos del amor
   
y aunque para los fracasos 
del "nunca nos amamos" 
hay justa medida
   
lo que no hay 
es consenso.     

 


QUIERO Y QUERERTE


Te quiero para todo
(salí a quererte donde se pudiera)
aunque el ángel se haya hecho pelota
(arrepentido el domingo
de haberse insinuado en francés
el sábado a la noche)
No es desde la alcoba de Dios
que te grito mi azúcar manchada
Ni ropero ni guitarra ni cantor
la cama como siempre:
                                  ¡venceremos!

Cargá con tu cruz
pero con más gracia
a ver los hombros, las rodillas
no escurras del escultor el embeleso
me río con todos los dientes
te cierro con llave
Ondulo en el umbral una rapsodia de recibimiento
no te doy permiso para huir
te guiño con la chimenea
que ya empieza a concebir
un humo
            raro

Vení a sacarme el moho y la camisa
y el nudo en la garganta.


ROLANDO REVAGLIATTI
1945, Buenos Aires






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Canal de Fuegos del Sur

 

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Inmovilizar la vida
por Juan Eugenio Rodríguez

El Destino y el fantasma
por Juan Eugenio Rodríguez

Producción de subjetividad y salud mental
por Juan Eugenio Rodríguez

Algunas cuestiones acerca del amor
por Eleonora D´Alvia


EL ESPEJISMO (1)

 

Soy un espejismo. No existo. ¡Un espejismo! Mi madre también lo era, ella era: una nube y mi padre era escarcha. Soy un espejismo, pero ese no sería el problema, dado que hay muchos espejismos que viven normalmente, que van de paseo, que hacen compras. Pero no sienten, porque son espejismos.

Yo sí siento. Soy un espejismo que siente. Yo por ejemplo cada mañana apenas me levanto me rasco la cabeza y siento ¿qué siento?, ¡que me rasco la cabeza! Eso siento. Entonces enseguida me visto, me pongo los pelucones, los zapatones, poca cosa, los tapados de piel de marta, y voy a la alacena y cuento cuántos kinotos me quedan, y siempre son trece, entonces salgo corriendo como una loca hasta la fábrica de sambayón que hay a seis cuadras, y cuando llego a la puerta aplaudo así: ¿ve?, y digo: ¿hay alguien? ¿permiso? ¿se puede?, pero como nunca hay nadie entonces empiezo a caminar por ese salón enorme con todas esas máquinas enormes revolvedoras de sambayón, y entonces ahí siempre encuentro a alguien y le digo: ¿cuántos kinotos tengo? Y le muestro, y siempre me dicen: ¡trece! O sea que no tengo errores en matemáticas. Soy un espejismo que cuenta. ¿Se da cuenta? ¡Cuento! ¡Qué barbaridad...! ¡Qué vergüenza...! Y otras veces me maquillo mucho y voy a los restaurantes franceses, y después de comerme los huevos de codorniz voy al baño y me miro en el espejo, pero por lo general no me veo, porque soy un espejismo, pero algunas veces me aparezco de golpe en los espejos, justo cuando me estoy mirando.

Yo estoy convencida de que lo que me pasa es un pecado. ¡Tiene que ser un gran pecado ser un espejismo que siente!
(...)


ALEJANDRO URDAPILLETA
1954, Montevideo, Uruguay.

(1) Monólogo escrito hacia 1990 e incluído en el espectáculo "Urdapilleta en llamas" (1997) (Fragmento)

 

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¿Para qué sirve hoy la poesía?
por Rodolfo Alonso de su libro "La voz sin amo"
en Media Isla nº 005 año XI

 

Si la poesía tiene todavía algún sentido, en estos tiempos de miseria, es cuando continúa encarnando, a pesar de todo, aquello a lo que Wallace Stevens aludió tan cabalmente en sus Adagia: “la dicha del lenguaje”. La sociedad de consumo, la sociedad del espectáculo, nos han embebido en su atmósfera estridente y demagógicamente chata, falsa en el doble sentido de imitadora y deshonesta, que se ha convertido en el aire que respiramos, en una seudo-cultura populista y no popular producida seductoramente por los grandes medios masivos de incomunicación. Con sus efectos deletéreos sobre la espontaneidad creadora de la gente, inclusive del lenguaje, especialmente del lenguaje.

 

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ADVERTENCIA (1)


La representación ficticia de una acción, de una experiencia, suele dispensarnos del intento de cumplirlas en un plano real y en nosotros mismos.

"El problema de cierto desorden o mal que acaba de ser resuelto en el escenario, indica que ha quedado efectivamente abolido, pues, según las convenciones dramáticas de nuestra época, la representación teatral sólo puede ser representación de un hecho. Pasemos, por lo tanto, a otra cosa y dejemos que nuestro corazón se hinche de orgullo desde que tomamos partido por el héroe que intentó, y logró, la solución."

Esto es lo que una conciencia conciliadora no deja de susurrar a los espectadores. Pero ningún problema expuesto debería resolverse en la imaginación, sobre todo porque la solución dramática corre hacia un orden social acabado. Por lo contrario, que estalle el mal en el escenario, que nos muestre desnudos y nos haga huraños, si es posible, y sin otro recurso que nosotros mismos.

El artista, o el poeta, no tiene por función hallar la solución práctica de los problemas del mal. Que acepten ser malditos. Perderán el alma, si la tienen; pero no importa: la obra será una explosión activa, un acto a partir del cual el público reaccionará, como quiera o pueda. Si el "bien" debe aparecer en la obra de arte, lo hará por gracia de los poderes del canto, cuyo vigor, por sí solo, magnificará el mal expuesto.

Algunos poetas de nuestros días se entregan a una operación muy curiosa: cantan al Pueblo, a la Libertad, a la Revolución, que por ser cantados se ven arrojados y clavados en un firmamento abstracto, donde figuran, derrotados y desinflados, en constelaciones deformes. Desencarnados, se vuelven intocables. ¿Cómo acercárseles, amarlos, vivirlos, si se los ha enviado tan extraordinariamente lejos? Escritos a veces lujosamente, se convierten en los signos constituyentes de un poema; y como la poesía es nostalgía y el canto destruye su pretexto, nuestros poetas matan lo que querían hacer vivir.

¿Quizá no me hago entender con claridad?


JEAN GENET
1910, París, Francia

(1) Advertencia del autor que antecede a su obra "El balcón"

 

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Presentación del libro
destitución psicoanalítica / fragmento y política / Néstor Bolomo / letra viva

En Bar "Florentina" en Soler y Malabia C.A.B.A/ Viernes 28 de noviembre a las 19:30 hs.

 

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Víctor Hugo Ibañez

 

GUESERO E´ CAMPO


“Pongalé grasita de iguana macho
mezclaita con yerba güena, eso, eso,
con eso se va a poner bien güeno”.

El cántaro como la voz
contiene en el agujero
el dolor abismal que viene del alma.
Dolor que guarda el origen de un cántaro roto.

“Úntele, úntele con ese sabor
de la palabra, donde duele.
Pa´que de a poco se vaya sanando
Y el cántaro cure esos guesos rotos”.


ALEJÁNDOME


Subo, ayudado por la mano que me guía
en el reverso de la cabina de una pick up,
entre bártulos desparramados, me siento.
Arranca el andar y una nube de polvo
va borrando la casa que ya nunca será.

Solo un recuerdo me ronda,
de nubes, polvo y ese lugar.
Camino tieso por caminos inciertos.
¿Tierra, dónde estas? ¿Y mi lengua? ¡Y mis estrellas…?
Ya nada es.

¿Cómo vivir…? Tiempo sin tiempo que me vio nacer
y sin oportunidad de despedirme?

Nada vuelve atrás.
Pero… ¿Y yo, dónde quede?
Mi cuerpo esta en mi presente
y algo de mí, quedo allá.

Dicen: “el tiempo lo cura todo…”
“Querido tiempo, avísale a mi algo
que estoy acá y que sin él no vivo.”

¿Qué llave falló, que mi cuerpo salio
y mi alma quedo adentro?

Siempre anhelo en un cigarro, algo que perdí.
En la oscuridad de mis pensamientos me pregunto.
¿Será que alguna vez fue mío
o ya estaba perdido lo que perdí?

Anhelos siempre anhelos…

 

VÍCTOR HUGO IBAÑEZ
1966, Orán, Salta, Argentina

nexus.victor@gmail.com

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Ulises Varsovia



UN AMOR


Un amor más poderoso que la muerte,
un amor de las raíces hasta el cielo.
No llegar jamás a él, no conmover
su santo reposo con llantos y besos.

No tocar siquiera el ala de sus sueños:
quizás no volaron nunca, no florecieron.
Se quedaron esperando como una novia.
Nadie los quiso, nadie preguntó por ellos.

Sagrado como la muerte tu patrimonio.
Devuélveme los besos: soy el tiempo.
Pero no temas: jamás existimos.
Tú eres la que no fue, y yo el que ha muerto.

Hija de tanta inclemencia, cómo pudiste,
cómo no vino a romperte la vida el invierno.
Te veo bajo la lluvia, y tus hijos tiemblan.
Nadie ampara en la ciudad el dolor de tus huesos.

Un amor más poderoso que la muerte,
un amor de las raíces ascendiendo.
No la toquéis: viene cansada.
Duerme la pobre un dolor de tan lejos…



CERRADURA



Abrir la cerradura
con una sola mano a tientas,
con un ojo fantasma
que deje la sombra en la sombra,
que no recupere los besos heridos.

Detrás, detrás de los años,
muy lejos mover las cenizas,
llamar con un susurro temeroso,
girar trepidando la llave enmohecida.

En el misterio de los calendarios
la paz de los muertos florece.
En el misterio los días, el tiempo imparcial
una flor destruida levanta y opone.

Al anhelo interrumpido
de los deseos difuntos,
a la vigilia tenaz del varón ardiente,
el héroe roto regresa y solloza.

(A la luz criminal de la ira
han caido los besos obscuros,
la piel hambrienta con cólera y llanto).

Una llama azul y roja se eleva con furia.
Detrás, muy lejos, en cenizas
el ardiente varón espera todavía.



OFICIO TERRIBLE


Toda la noche busqué las palabras
para este poema,
recorrí el alfabeto uniendo, mezclando,
atento como un tigre a la escala de sonidos.

Pero emerjo esta mañana de un océano obscuro,
ciego en mi regreso del gran manantial.
Y me pregunto si no será mentira,
si mi acecho en la espesura no erró los horarios,
o mi instinto no sabe las claves del bosque.

Ay, es oficio terrible mi discipulado,
la soledad tiene voces que aún no conozco.
Y cómo perseverar si mi unidad se quiebra,
si llevo tantos caminos que no se encuentran.

Sé que es amor, sé que es amor la corona de espinas,
lo que doliendo acontece y perdura.
Acojo su harina, sus granos dispersos
de cuya substancia sabremos licores.

Pero emerjo esta mañana vacío,
ciego y hambriento, y pregunto,
pregunto si no será mentira,
si no será inútil mi perseverancia.

Y sin embargo me busco,
regreso al silencio y penetro
buscando sin fin la unidad de mi canto.

 


AVATARES


Son muchos los seres que llevo conmigo
a través de imperceptibles avatares,
muchos que aman, odian o duermen,
o crepitan pidiendo su libertad,
como si mi vida fuera una cárcel cuyo amo
no escuchara pasar el tiempo.

Oh Señor, mi unidad se extravía
entre tanto clamor de habitantes rebeldes que llevo.
Les escucho exigir el mandato
de mis decisiones, y tiemblo,
tiemblo en la hora crucial de los actos.

¡Qué terrible llevar sobre mí tantas vidas
de seres que se fueron sucediendo!
No murieron de olvido, desprecio o desuso:
a cada acción acuden con todas sus fuerzas,
y llevan el sello mis actos de muchas edades.

Y en su recinto secreto, en la noche,
donde no me pertenezco ya,
oh Señor, ¡qué antiguas imágenes vuelven!,
¡qué voces siento sonar en mi abismo!

Seres míos que llevo irrevocablemente,
edades cortadas a pique por los sucesos,
venid a mí de golpe en una sola hora,
venid con vuestras míseras miserias y rencores,
venid a la unidad desde las viejas celdas,
y como arroyos dispersos o errantes por la noche
caed en este río para tocar la aurora.


ULISES VARSOVIA
De: Un amor más poderoso que la muerte
Selección (1979-1980. Inédito)


Alienación societal y goce

por Luis Langelotti
lic.langelotti@gmail.com


Supermercado fin de semana. El apuro, el empujón, el no respeto por la más mínima distancia, el suspiro. Esto es no-todo lo que pasa, pero aparece claramente en primer plano. Carencia de palabra, de ternura, de tacto, de sensibilidad. Tal vez convenga interrogarse respecto de ciertas situaciones cotidianas generadas por la “sociedad de consumo”, donde la subjetividad misma aparece en cierta medida arrasada por un empuje ciego, impulsivo, frenético a tener el objeto. Ese objeto cuya consistencia supuesta no es más que ilusoria, puesto que no deja de ser un significante perteneciente al campo del Otro, como todo significante. Nuestro mundo es un mundo de discurso, entendiendo a este como la diacronía de ese tesoro sincrónico de elementos diferenciados que hacen a la estructura simbólica.

Inconscientemente transita el hombre y eso no siempre conlleva lo mejor. El ejemplo es Edipo, ese que sin saber termina actuando un oráculo ignorado, signos del libreto que nos atraviesa y del que alguna noticia podemos tener. Porque el inconsciente no es un mero ignorar, sino un saber ignorado. Y allí reside la implicancia de cada cual, su responsabilidad, respecto de si quiere saber o no lo que sabe. Recuerdo el caso de una consultante que admitía haber estado toda su vida “actuando inconscientemente”. Se me ocurrió preguntarle si se refería a haber estado actuando fantasías reprimidas. La idea vulgar de “actuar inconscientemente” no sabe lo que dice, porque dice más de lo que dice. Dice mucho.
En la masa ese retorno sintomático de fantasías reprimidas donde imperan la impulsividad y el descalabro, se vuelven cosa cotidiana. La masa es en cierta forma una "cosa" indiferenciada. Lo que introduce allí la diferencia es la palabra hablada, como corte en acto que marca un límite con respecto a la tendencia a la unificación.

Al estar pasivizados frente al significante, la realidad se vuelve una roca inconmovible, una evidencia estática incuestionable y el otro, sujeto de la palabra, deviene un objeto tan hermético y consistente, al que sólo cabe, o bien, obedecer sin chistar, o bien, destruir sin mediación alguna. El objeto – por ejemplo, del consumo – se torna tanto más rígido, más necesario, más evidente, más conocido, más indispensable, cuanto que más fijeza inconsciente tiene el sujeto para con los signos que lo hablan. Acceder a esa determinación psíquica equivoca la obsesión para con los “objetos” de la realidad, incluido el lazo con el otro hablante. Cuanto más seguro está el individuo que sabe lo que piensa, lo que quiere, lo que siente, qué está bien y qué está mal, menos acceso por consiguiente tiene a las sobredeterminaciones de fondo que vuelven su ser y su realidad una cosa maciza, estanca, tal vez absolutamente brillante, pero ciertamente mortificada.


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Cómo hablaba Picasso de lo que hacía

por Néstor Bolomo



Me encontré con Picasso por azar, como debe ser, con un libro que estaba también, como debe ser, en los márgenes: el libro no era mío, estaba escrito en inglés, Picasso on art de una norteamericana, Dore Ashton. Creo que lo agarré también para practicar un poco esa lengua que apenas tengo la posibilidad de leer ayudado por los diccionarios.
Y en ese momento, en que mi pregunta era cómo se habla de psicoanálisis, momento que es aun este momento y nuestro momento, como pudo apreciarse en el testimonio de D.M., me encontré ahí con Picasso hablando de arte, o sobre el arte, como reza el título. En principio, hablando, podría decirse de lo que le ocurre mientras hace, o de cómo hace lo que hace:

"No sé por adelantado qué voy a poner sobre el lienzo, más que los colores que decido de antemano que voy a emplear. Cuando estoy pintando no tengo consciencia de lo que estoy poniendo sobre el lienzo. Cada vez que emprendo una pintura tengo la sensación de saltar dentro del espacio. Nunca sé si caeré sobre mi pie. Sólo más tarde comienzo a estimar más exactamente el efecto de mi trabajo.
Uno no tiene que tener una idea de lo que va a hacer, sino una vaga idea.
Se comienza una pintura y luego ella deviene algo más. Es notable qué poco interviene “el querer” del artista."


En el teatro du Chatelet de Paris, en la preparación del ballet Paradise de Cocteau con escenografía improvisada por Picasso tiene lugar el siguiente diálogo:

"- Cocteau: ¿has calculado la aproximación de las columnas, la has planificado o fuiste sorprendido por ella?
- Picasso: uno está siempre calculando sin saber, la columna jónica surgió como surge un hexámetro, por una operación de los sentidos, tal vez sólo inventé esa columna del mismo modo que la habían descubierto los griegos.
También podemos suponer, como dijo Rimbaud, que es otro yo dentro nuestro, quien calcula.
Las ideas son sólo simples puntos de partida. Es raro para mí ser capaz de localizarlas como vienen a mi mente. Justo cuando me pongo a trabajar, otras parecen fluir de mi lapicera. Para saber lo que uno quiere dibujar uno tiene que comenzar a dibujar. Si resulta ser un hombre, dibujé un hombre, si es una mujer, dibujé una mujer.
La pintura es más fuerte que yo. Hace conmigo lo que ella quiere."


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Página actualizada Noviembre 2014
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