Editorial


LA NOCHE


1

La noche con unos cuernos que se mueven a lo lejos

la noche encerrada en una caja que se vuelve noche en aquella cómoda en el rincón del cuarto

mientras que mis ojos y sobre todo el espacio entre mis ojos y mi nariz se transforma a lo largo de una canaleta de dos pisos

me extraña y me causa susto el que haya aparecido un tubo de felpa que se extiende de ojo a ojo y que no me deja ver la noche sino de un modo confuso y fantasmagórico

por obra de una fuerza que ha venido quién sabe de dónde el espacio de mi sueño ha sido dividido por una pared

en este lado no es posible dormir y en el otro lado es
perfectamente posible, pero no obstante absolutamente imposible

la pared en realidad no es una pared sino una cosa viva que se retuerce y palpita y esta pared soy yo

con una transparencia nunca vista que me permite mirar lo que ocurre en el otro lado de la noche

con unos espacios en que seguramente se puede dormir al abrigo de los suspiros interminables y dolidos y de los terrores que se alojan en tus huesos y que te causan mucha congoja

el otro lado de la noche es una noche sin noche, sin tierra, sin casas, sin cuartos, sin muebles, sin gente

no hay absolutamente nada en el otro lado de la noche,

es un mundo sin mundo por completo y para posesionarse de él será necesario no poder alcanzarlo

-está a la vera de tu cuerpo

y está al mismo tiempo a una distancia inimaginable de él.

JAIME SÁENZ
1921, La Paz
Bolivia


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Daniel Calmels
(*)



LOS ARTISTAS VELAN


"Esta molestia de sentir
que uno depende de su propio cuerpo"
Antonin Artaud



En la vida de los antiguos héroes
la herida infaltable rondaba los cuerpos.
Fue en Vulcano y en Edipo
la triste pierna desvariada.
En Sigfrido el hombro herido
para temer la palabra muerte.
En Sansón la pérdida indolora.
Y en Aquiles la ley del talón
lo convino a apaciguar su destino.

Pero hubo otros más cercanos
que defendieron el derecho de soñar
aún a costa de detener con el cuerpo
las oleadas feroces de tristeza:
Fue la pierna de Rimbaud
rodando en un quirófano de Marsella,
la mano de Cervantes
multiplicándose en la escritura,
Quevedo riendo de su cojera
con “una pata torcida para el mal”,
los ojos de Borges
imaginando láminas de colores pálidos,
Beethoven, con una varilla entre sus dientes,
comiéndose las vibraciones
que los oídos se negaban a tragar,
Toulouse Lautrec desde su espalda corva
viendo las narices más bellas,
y la oreja de Van Gogh
enterrada en un paño de limpiar pinceles.

Fijman con las sienes golpeadas
mientras grita: “Yo soy el Cristo Rojo”.
Baudelaire con la voz agónica
mientras escucha de la boca materna
un glosario de primeras letras
para una lengua antigua y herida
en la caverna húmeda de su boca,
y Antonin Artaud, cargando de fuego las palabras
hasta explotar de incomprensión.
Desde el fondo de un lujoso salón,
mientras camina al encuentro,
el joven Milosz recuerda con terror
que tiene padre y madre
e ignora de la bala que intentará olvidarlos.


"Si me mato no será para destruirme
sino para reconstruirme"
Antonin Artaud


Hubo otros, que apuraron el destino de un solo trago:
Gérard de Nerval colgado de un farol
con los bolsillos llenos de palabras.
Hemingway, en su último aliento,
apoyando su lengua en la boca de un fusil.
Lugones tropezando en la única mesa de la pieza de un recreo
con la boca llena de veneno para hormigas,
tan cerca de un río llamado tigre.
Y Pizarnik, envuelta en su sábana
como en una bandera,
apoyando su boca pintada
en la de una muñeca sin sonrisa.
Quiroga sobre sus cuentos y en la selva
apurando los ácidos del estómago
única defensa ante la muerte.
Y Alfonsina arrepentida en el último instante
queriendo desandar sus pasos,
empujando con su pecho el mar.


"De pronto la palabra adquiere
la dimensión del gesto"

Aldo Pellegrini



Otros, arrancados salvajemente de las letras con las palabras puestas:
Haroldo llevado a un país
donde ningún árbol se llama con nombre de mujer,
y Miguel Ángel Bustos
ganándole el juicio a la razón más bella,
y Paco y Rodolfo
bajo la lluvia voraz del Eternauta
encontrando las puertas cerradas para siempre.

De cuerpo presente
los artistas velan, para que el dolor se ilumine de

esperanza.

 

(de “Marea en las manos”)

*

MARFILES

Desprendimientos,
pequeños sabios de leche,
cautivos, temblorosos,

cuerpo fuera del cuerpo.

En la noche
la mano bajo la almohada
tocando el nudo del pañuelo.
Dura la tela encerrando al diente perdido
y la boca desafinada, tironea de la punta de la sábana. La noche convoca a los ratones
que no sólo se comen
las lenguas de los niños mudos,
sino que mudan los dientes a su cueva

que tiene un portal como una boca.

Al otro día, cuando el pañuelo
deshace la mañana en un bostezo
un billete doblado que da pena

aligera el nudo del recuerdo.

a Rocío Calmels

(de “Marea en las manos”)

*



ABISMOS

Julieta sabe de los diarios que huelen a tinteros abiertos
y a baldosones terminan los días de lluvia.
Sabe que envejecen los globos en una sola noche,
sabe del muñeco de yeso
amanecido en las aguas del fuentón,
pero cómo explicarle

la rama rota del limonero.


a Julieta Calmels

(de “Marea en las manos”)

*

LA CUCHARA


La cuenca de la mano fue primero
aquietado lecho para el agua

laguito en vuelo hacia la boca.

Luego la cuchara,
que no corta que no pincha,
la que congrega la inconstancia de los líquidos,
la que reúne y vuelca. El más pacífico de los cubiertos
toda curvas redondeos
hecha para el roce de los labios
la cuchara nos deja

con la boca abierta.


(de “Marea en las manos”)

*

TRAZAS

a mis colegas de Barcelona

Sobre la porosa lisura de madera
se expande la harina,
que la mano ahueca como un nido.

En su lecho clara y yema unidas, juntas, confundidas.

Recibir en la piel la húmeda adherencia,
marcar con las yemas,

dejar ir.

Luego, con un palo, se alisa la masa al grosor de un papel.
Un niño, sobre la prosa lisura
con los deberes de la lengua materna,
con otro palote, vertical y repetido,

le pone al renglón las rejas de la palabra escrita.

En las primeras trazas
se cocina un orden y un sentido.
Borrar con la masa y comerse las letras
son las primeras gramáticas digestivas.

(inédito)


*

CATAR

Un niño piensa que el hombre que está tras la cámara se está escondiendo
y responde tapándose con las manos,
espera y mira entre sus dedos.
Luego, cuando el hombre se va,
anilla sus dedos como un diafragma de luz. Un catalejo dactilar con la memoria fértil
fue su primera cámara.

(de “El cine y la poesía argentina”)

(*) Daniel Calmels selecciona poemas de su autoría para acompañar la entrevista publicada en esta página.:



Jeuroz


SOY AMERICANO


A los cuatro vientos
a los cuatro puntos cardinales
a la Pacha Mama, al Inti

que ilumina mi sendero
de día de noche
en la oscuridad y en la luz.

Amarro el sol
con hebras de Luna
para que al caer la tarde no me abandone.

Mi amarre es luminoso
y el fuego me pertenece
vive entre mis manos.

Navega contra la oscuridad
contra las alimañas
contra los monstruos de la noche

Tormenta, rayos, luces parpadeantes,
y en mis ojos
rubíes capitales.

Esta noche llueve más que nunca,

escribo en la tempestad
grabo las gotas en la tinta,

dibujo espuma de mar
un navío en altamar.
Océano bravío explota por las grietas

de la madera podrida
que resiste atravesando infinitos huracanes
dejándose llevar.

Despierto de un sueño en la tormenta,
rayos, luces parpadeantes,

y en mis ojos rubíes capitales.

 

Jeuroz'16

 

 

 

Ada Zapata


EN EL TIEMPO*



En la piel

              en la órbita

                              del cuerpo

                                             por el tiempo


                                             dividido

                       cerrando

    los ojos

  se

desliza

                                              y las

                                              formas


                        no son más

                       

 

                                Porque algo de él

                                no es

sin poder morir de él

                                       sin abandonarse

                      sin quedarse

                         Se respira lento

el aire suspendido


 

LA RISA SUMERGIDA

           

                      la visión de la niebla

                                     otra ciudad llega a la tierra


                     el sonido de la ciudad

                                       como una eterna caída

                 cubren los edificios

                                        con telas negras


se puede entrar


                    atravesando la noche en otra ciudad

 

 

ADA ZAPATA
Cochabamba- Bolivia
* De su libro Fragmentos en el aire (2008)

 


 

Rolando Revagliatti


EL AMOR QUE TENGO PARA DAR


El amor que tengo para dar
es poco

No me mandaré
la parte

Aparte
nadie me reclama
que ame

 

TODOS ME ENVIDIAN EN TUS SUEÑOS

En mis sueños
nunca es otro más que yo  
el boludo
En los tuyos

siempre soy el más beneficiado

En mis sueños
pocas veces te tengo sólo para mí
En los tuyos
con frecuencia
estás conmigo

En mis sueños
caí como un chorlito(como sea que los chorlitos caigan)
En los tuyos
soy un titán feliz, feliz, feliz

 

ROLANDO REVAGLIATTI
1945, Buenos Aires, Argentina.

http://revagliatti.com.ar/
de su libro INFAMÉLICA











 

 



 







Jaime Sáenz

EL ALARIDO PROFUNDO

Es solamente un alarido profundo. Viene de lejos. Nada tiene que ver con el vientre, ni con los pulmones o el higado. Es, llanamente, un alarido ante el cual uno quiere irse, apaciblemente, a la luna, llevando ciertos cabellos de cierto niño profundo. "Un alarido profundo tiene que ser siempre", me han dicho, "el alarido de la humanidad"

 

EL GUARDIÁN

 

5


En las noches, a lo largo de los años, uno se queda horas y
horas, pensando muchas cosas.

Pero en realidad, uno no se queda pensando muchas cosas;
la verdad es que uno se queda y nada más.

Completamente inmóvil, mirando el vacío. Y -¿por qué no
decirlo?- uno se pone triste, miserablemente triste.

Y lo que más tristeza causa es uno mismo -el estar ahí.

Sin saber qué hacer. Sin saber nada de nada.

Y de repente ocurre un milagro:

el rato menos pensado, empieza a llover, y un relámpago te
deslumbra -un sentimiento de invulnerabilidad te envuelve,

con la lluvia.

Y si te dan ganas de escribir algún poema evocador,
seguramente no lo escribes;

prefieres escuchar la lluvia.

Pues una voz interior te revela que aquel poema evocador se
encuentra en tu bolsillo.

Y ésta es cosa que no te causa el menor asombro,
acostumbrado como estás a los prodigios:

en efecto, el poema se halla en tu bolsillo; y lo sacas, y lo
miras, y lo lees.

Y de pronto te preguntas quién habrá sido su autor,
como si no supieras que aún no ha nacido.

 

 

IV LA NOCHE

4



Y yo me pregunto:

¿Qué es tu cuerpo? Yo no sé si te has preguntado alguna vez
qué es tu cuerpo.

Es un trance grave y difícil.

Yo me he acercado una vez a mi cuerpo;

y habiendo comprendido que jamás lo había visto, aunque lo
llevaba a cuestas,

le he preguntado quién era;

y una voz, en el silencio, me ha dicho:

Yo soy el cuerpo que te habita, y estoy aquí, en
las oscuridades, y te duelo, y te vivo, y te muero.

Pero no soy tu cuerpo. Yo soy la noche.


VISITANTE PROFUNDO


Me voy al bosque de hojas amarillas y quebradizas
a ver lo que entraña la vida, la infancia del tiempo y
el instante de luz
-al destello del sol conoceré las sonrisas y las
volteretas
y caminaré con los ojos cerrados,
orientado por la fragancia de las transformaciones y
de los fuegos
-y llegaré al horizonte cuando la muerte se esfume.

En mi sueño de vida,
han de ser la alegría y el eco un juego nocturno para
las abejas y un alimento para mí
y al mirar en mis ojos la transparencia jubilosa,
exclamaré:
"De lo desconocido vivo y le ofrezco mi gratitud
posada en el mar".




LA CANASTA DE LANA



Queriendo sin poder me soñaba en este cuarto
durmiendo y me soñaba pudiendo,
haciendo sonar una canasta de lana para
quedarme durmiendo
y queriendo que vengan que no vengan y que
hagan que no hagan sonar una canasta de lana
haciendo un daño sin querer,
ilustrando una música japonesa que me hace
llorar recordando mas no escuchando,
evocando una escena irrevocable que por pura
suerte puede evocarse,
como quien dice:
"Ven aquí lora; hagamos sonar esta canasta de
lana", quedando todos contentos con esta música
japonesa que me hace llorar evocando,
y que sigue ilustrando y sigue sonando y sigue
tocando toda la noche.

TE DOY ENCUENTRO



En los cuartos vacíos la forma de tu cabeza
-en esta calle, el olor del viento,
y tu voz.
Mas yo guardo el secreto.
Abro esta puerta, siempre visible, siempre a mi
alcance
-en tu lugar hay un lugar.

Yo no me muevo;
te pierdo de vista,
y te doy encuentro en un punto muerto de la
redondez del mundo.

 

JAIME SÁENZ
1921, La Paz
Bolivia.

 

 

CORIOLANO Y LA ARREBATADORA
IGNOMINIA DE LA HOMMELLE

por Eleonora D'Alvia

Este trabajo se propone pensar la vinculación entre la autoridad y el saber. Desde esa intersección propongo pensar lo más propio del padecimiento subjetivo y sociocultural contemporáneo. Si Lacan propone psicoanálisis al sujeto de la ciencia, es porque el intento de sostener un saber consistente a través del discurso universitario produce un padecimiento subjetivo, una mortificación.
Me valdré como material clínico de la obra Coriolano de Shakespeare y también de los aportes de lectura que realiza la versión cinematográfica Coriolanus, de 2011, película inglesa dirigida y protagonizada por Ralph Fiennes. Esta obra trata en primer lugar de la tragedia del sujeto Coriolano que voy a presentar articulada con otra tragedia de Shakespeare, Hamlet. Sintéticamente podríamos decir que en ambas obras se trata de la tragedia del deseo.
A través del poeta, Shakespeare, me propongo investigar y poner en cuestión la relación entre el patriarcado y la madre. Si ponemos en cuestión el patriarcado, es para ir hacia un matriarcado?
¿Qué significa políticamente el complejo de Edipo, tal como lo sitúa Freud? ¿Qué aportes hace Lacan, en su elaboración conceptual de la producción de los postfreudianos acerca de la madre y qué aportes nuevos hace sobre las mujeres? ¿Qué lugar juega en todo esto el problema de la castración?

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Francisco Madariaga



LOS JEFES DE LA CASA

Las hijas de la represión viajaban escondidas en los baúles ocaso.
¿Esos lutos roídos correspondían a la realeza de esta tierra?
Qué señor asesino y podrido culminaba en el encanto de sus ojos.


EL BOSQUE

Una olla hirviéndole
la sangre al invierno.
Comarca en que las rojas
orinan al beber fuego.


ALMUERZO Y GATO ONZA

I

Las crapulosas familias tuestan todas sus
miradas en el hornillo del culto más sagrado
del grupo.
Ten piedad de sus ojos que escupen.
En la mesa te temen, se esconden en botellas,
revientan sus cerebros.
Te fotografían contra el ocio.

II

En la aurora de los niños aprendimos a cosernos
la boca con un gran retrato con manos de
nuestra alma y un trago de aliento de las
bestias que hoy nos hace rechazar los paraísos
del orden y el templo de las leyes con
encanto y zurdo ronroneo de gato totalmente
estirado hacia la sombra, vomitando seda y balas.

 

ALMACENERO DE TURISTAS

Vomitador de maíz, agente de violeta, secuaz
mío para el odio, tengo miedo de tu buche en la
siesta.

Muere de tus propios dientes podridos, cagador
de perdices, de velas, de calmantes.

Tu mujer tiene un lente de oro en la boca.
Ese templo de los malos instintos pasa en abril
con la rosa del instante.


LA NEGRA Y EL CALMANTE

¿No viene porque sí la vieja quilla del
barón de plata?
¿Por si lucharan juntos la nena y el calmante?

Oh rayo espeso de su rostro, la alegría tiene un
exilio de odio.

Así tu hija amará: ¡calor de potro para su delicadeza
cuando la revienten!

El tufo de la madre gorda es hirviente.
La bella es la imposible Reina del odio.

Yo sólo tengo miedo, oh especial, el abismo es
una boca de loco que nos inunda con su aliento.

¿Quién es el hombre que resiste este otoño podrido
por el infinito?

El lobo está erguido en la humedad y ofrece una
guarida.
Oh desconsuelo, ven a mí.
Oh amor, domina en mí.
Oh tentación, degüella en mí.


PULPERÍA


1

Gauchaje, caña, redomones.
Un guitarrero pobrísimo.
Pies descalzos en la arena con salivazos
de tabaco.
Espuelas, culeros, guaraní dulce.
Estrellas bañando a las palmeras.


2

Con su tufo de estero un redomón queda
atado a una Cruz de laurel rosa.


3

El Diablo danza en un claro del monte con
un sombrero de rosas encendidas:
el llameante hipócrita de la iniquidad ignora
que la hija del sombrerero de un dios me
ha trenzado los cabellos,
como a aquellos gauchos-indios-tigres de las
guerras civiles,
bucaneros de a caballo con un arpa en el
sueño.

FRANCISCO MADARIAGA
1927, Paraje Estancia Caimán,
Corrientes, Argentina.

 


Javier Domingo Aruquipa Paredes


ROBLES PETRIFICADOS


Hemos de morir tan frágiles como vinimos al mundo.
Nuestros cuerpos serán hierba, robles petrificados,
piedras mansas en recodos ocres.

El polvo se adueñará de lo que somos y nos vestirá de silencio humano,
para hacer cantar a las cumbres, a los nevados, al charco, a la ceniza.

Volveremos a recibir las noches y sus oscuridades, entonces;
las tormentas y sus relámpagos, entonces.
Y todo será enigma,
inexorable vacío que puebla la existencia,
implacable e iracundo silencio que estrangula.

Nadie lo supo, tan solo lo intuimos.

La muerte es metamorfosis del polvo que se cubre de sustancia y vive,
mientras dura el eco de la palabra.
Es la arrogancia del gesto de eso que llamamos Dios,
en medio de otras alteraciones:
leve movimiento que nos arranca y nos arroja a la muda,
como eterno retorno a ser ceniza de lo que será por el instante.

Accidente, para algunos;
existencia, para otros.

LAS SOMBRAS

las sombras son muchas
en cualquier calle que se precia transitada
sus cuerpos corren
andan a pasos rápidos y no se tocan
mas las sombras parecen hacerlo
con una sutilidad misteriosa

en realidad
ellas no se tocan
danzan al son de las pisadas
como hilos de agua
que trascienden las formas

… su silencio es necesario
ya que sin él
su misterio y su propia danza
desaparecerían

desaparecerían como nosotros
en el preciso instante en que tuvieran un cuerpo
y andaran a pasos rápidos
sin tocarse

por esta virtud
las sombras son eternas al sol o a la luna

… no importa que el cuerpo muera
ya que ellas
                 sin ninguna pena
se acoplan al eco de extrañas pisadas

al polvo de otras calles y sus murmullos
al ruido de aquellas ventanas llenas de herrumbre
o a los recuerdos viejos y gastados
que pesan en la joroba de la gente que no se toca
y camina

total
como se dijo
ellas trascienden las formas
como hilos de agua perenne
                               taciturnas
                                        danzarinas

 


LAS PIEDRAS


las piedras tienen sombras de reloj
en punto y en el lugar preciso
cualquiera que las vea
todavía puede corregir su vida
pues aún habrá tiempo
para no ser una piedra

 


JAVIER DOMINGO ARUQUIPA PAREDES
La Paz, Bolivia

 

Entrevista realizada por Rolando Revagliatti a Daniel Calmels: sus respuestas y poemas
    

3 – Nueve años se suceden entre la edición de tu libro sobre Jacobo Fijman, el notable poeta nacido en la actual Rumania y radicado en nuestro país desde la niñez, y tu prólogo y estudio crítico para enmarcar la aparición de su “Poesía completa” en 2005, a través de Ediciones del Dock. ¿Qué te fue pasando con Fijman en el transcurso, cómo te posicionaste para la concepción de tu iniciativa socializada en 1996 y cómo para el siguiente compromiso?
 
          DC – Esta pregunta me retrotrae a mi primera relación con la obra de Fijman, a los encuentros con Galtier. En una ocasión, sabiendo de su conocimiento sobre la literatura francesa, lo consulté por la obra de Antonin Artaud. Después de una atrapante “disertación” y de sacar de su biblioteca una primera edición de Artaud, me pregunta si había leído a Fijman, aludiendo a los puntos en común que tenían, principalmente sus pasajes o estancias por los neuropsiquiatricos (en el caso de Fijman, cuarenta y dos años internado en el Hospicio de las Mercedes, hoy Neuropsiquiatrico Borda). Él me lo presentaba como poeta y pintor. Un año después, me trasmite que encontró un paquete con dibujos de Fijman, quien se los dejaba cuando todos los meses viajaba a la SADE a retirar el dinero de una pensión (que Galtier le había gestionado). Junto con el dinero, Galtier le obsequiaba papeles, tintas, pasteles y lápices, a cambio de que en el mes siguiente le trajera algún dibujo. Saca de un cajón, entonces, un paquete envuelto en papel madera atado con hilo, me lo da y me dice que lo mire en mi casa. En mi viaje en colectivo de barrio Norte a Sarandí, me tenté y abrí el paquete. En él un conjunto de tintas, pasteles, lápices y alguna monocopia, todos ellos, en ese primer contacto, no eran más que papeles confundidos por el peso de los años, muchos sin posibilidad de recuperar, sobre todo los pasteles que no habían sido fijados.
Mi primera mirada de Fijman estaba signada (e indignada) por su vida de tanto tormento.
Fue preso de un triple destino de exclusión: pobreza, reclusión y olvido. Escribí en “El Cristo Rojo”: “Jacobo Fijman dibujaba y pintaba en el loquero, es decir, intentaba saciarse de la sed en pleno desierto. Amaba el color blanco y vestía uniforme gris. ¿Fue llevado a curarse de la tristeza a la casa de la melancolía?” Es por eso que su poema “El canto del cisne”, el que leía reiteradamente, es el símbolo de su desgarro: “¿A quién llamar desde el camino / tan alto y tan desierto?”. Mi mirada estaba más puesta en su pesar que en el valor estético de su obra.
Cuando escribo el estudio que prologa “Poesía completa”, realizo con el editor, Carlos Pereiro, una lectura detallada de cada uno de los poemas. Guillermo Cuneo, coleccionista, nos facilitó las tres ediciones originales y algunos poemas publicados en revistas. En esa ocasión logré abocarme a su obra literaria y pictórica. Te cuento que estoy en tratativas con una editorial en España para editar un volumen con veinte obras de Fijman en color, con una introducción sobre su obra: sería la primera vez que la obra plástica de Fijman se va a conocer a color en un libro.

 

entrevista completa




Video: por la puerta
duración 1:49 ' - Fuegos del Sur, 2015

 

¿Qué significa pensar
críticamente? II

por Luis Langelotti
lic.langelotti@gmail.com

¿Qué significa pensar críticamente? I


EL DESEO DE SOLEDAD VERSUS
LA SOLEDAD DEL DESEO


¿Qué significa pensar críticamente? Es una pregunta temible y contundente. Ir hacia allí, luego volver, agacharse, volverse a parar, correr, detenerse de golpe. Confrontarse con uno mismo y con lo otro de uno mismo, implicarse como “Yo” también en esa demora ineluctable del ponerse a hacer. Tener que soportar que ese algo que viene a detenerme, ese espíritu de la pesadez [Geist der Schwere] también, a fin de cuentas, es “yo”. Yo debo responder por el espíritu de la gravedad que me atraviesa, nadie más que yo puede trasmutar esa propensión a la quietud, esa acomodación a condiciones existenciales de empobrecimiento espiritual, de decadencia, de caída, de coagulación.

Pensar críticamente será, precisamente, un modo de interrogar lo no-cuestionado hasta ahora, no mostrándome complaciente con ese espíritu de la pesadez. No soy el que creí que era, estiro la mano hacia alguna garantía ficticia, hacia alguna mísera certidumbre que me haga creer que “soy.” Pero una cosa es saberse ficticio y otra muy distinta es creer ciegamente en mi ser, no poder ceder del ser, ni del saber. Nada queremos saber de aquellos sucesos históricos que gestaron nuestra ontología, los creemos irrevocables y haremos hasta lo imposible por sostenerlos inmutables. Es que somos ellos. Esa trama continua, coherente, esa novela, esa versión. Renegando del «ultralogos» que nos es constitutivo como sujetos del lenguaje, o sea, de aquello que excede la yoica Razón y que va más allá de los significantes de la demanda. ¿Estamos dispuestos a remover las bases de nuestro Palacio ontológico? ¿Nos creemos lo suficientemente fuertes como para resquebrajar el suelo que pisa el ego en pos de nuevas arenas, de disímiles pastos, de la frescura del barro, pero también del frío de los charcos ignorados y a esquivar? ¿Qué puede haber allí? Cada acto singular es un desborde a lo esperable. Tenemos miedo. Pero el miedo, ¿no es también deseo?


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Entrevista realizada por Rolando Revagliatti a Rodolfo Alonso

 

Sos el primer hijo de inmigrantes gallegos nacido en nuestro país. Y en una oportunidad declaraste: “Ni mi infancia ni mi adolescencia fueron agradables, sino más bien lo contrario.” En varias ocasiones hiciste referencia a tu timidez. ¿Te retrotraerías para nosotros y nos describirías el clima familiar y su composición y cómo te defendiste de los factores agobiantes y el clima social de aquella época?

RA – Toda memoria es precisa e injusta, a la vez. ¿Recordamos o somos recordados, acaso, por ese mismo recordar? Como hijo mayor de inmigrantes gallegos, ambos de linaje campesino, a mí me tocó enfrentar solo, por mi cuenta, sin apoyo de nadie, a la inmensa Babel que era entonces Buenos Aires. La fui descubriendo a tropezones, y la recuerdo por fragmentos. El asombro de la primera lluvia, del primer granizo, el asombro de los primeros libros (descubiertos en librerías de lance), el primer Arlt, el primer Vallejo, ¡el primer Macedonio! Y el tango, el tranvía, la radio, el cine. Y el lenguaje popular, coloquial. Y los matices extranjeros. ¡La canción! Sólo mucho después percibí que mi infancia fue bilingüe, lo que trae consecuencias. Y a la vez como dos infancias simultáneas: la metrópoli que me tocaba descubrir, y la memoria de la aldea de montaña y la pequeña ciudad junto al mar de que aún hablaban entonces mis padres.

entrevista completa

 

Biblioteca

Sexualidad y política I
por Eleonora D'Alvia y Juan Eugenio Rodríguez

Sexualidad y política II
por Eleonora D'Alvia y Juan Eugenio Rodríguez

El rechazo de lo femenino: Rozitchner con Lacan
por Eleonora D'Alvia

Un mito contemporáneo para pensar la cuestión de la ley
por Eleonora D'Alvia

Del malestar en la cultura a la mortificación
por Eleonora D’Alvia

Comunidad versus globalización
por Eleonora D'Alvia

¿Qué significa pensar críticamente?
por Luis Langelotti

institución y destitución en psicoanálisis
por Néstor Bolomo

la institución psicoanalítica
por Néstor Bolomo

Inmovilizar la vida
por Juan Eugenio Rodríguez

El Destino y el fantasma
por Juan Eugenio Rodríguez

Producción de subjetividad y salud mental
por Juan Eugenio Rodríguez


El amor sensual

por Juan Eugenio Rodríguez

Algunas cuestiones acerca del amor
por Eleonora D´Alvia


Cómo hablaba Picasso de lo que hacía
por Néstor Bolomo


Seminario anual de psicoanálisis y poesía 2016

 

CLÍNICA DEL DESEO
La dirección de la cura y los principios de su poder.
Jacques Lacan – Sigmund Freud

Inicio y presentación de la actividad
Jueves 03 de Marzo - 19 hs.


El seminario de psicoanálisis y poesía es una actividad de capacitación clínica. Se propone aportar estrategias de intervención clínica atendiendo a las problemáticas sociales y poniendo especial atención a la cuestión del lazo social desde un pensamiento crítico. La poesía en particular y el arte en general tienen un lugar destacado en el seminario.

La propuesta de este año es “Clínica del deseo. La dirección de la cura y los principios de su poder”. El texto fundamental del programa que será eje de la actividad es “La dirección de la cura y los principios de su poder” de Jacques Lacan del año 1958, que se articulará con su escrito,“Televisión” del año 1973 y los seminarios “El deseo y su interpretación” de 1958-1959 y “...o peor” de 1971-1972. El recorrido incluirá textos freudianos clínicos necesarios para la lectura de los textos antes citados.

Además de los textos psicoanalíticos la propuesta incluye la lectura de una serie de poetas del siglo XIX hasta la actualidad, para pensar el deseo freudiano. Se pondrán en consideración algunas obras cinematográficas del director Federico Fellini para aportar a la discusión clínica.

Muchos, cada vez más, se dedican a una “reeducación emocional del paciente” o podríamos decir, “reeducación de la conducta”. Pretendemos mostrar en qué la impotencia para sostener auténticamente una clínica, se reduce, como es corriente en la historia de los hombres, al ejercicio de un poder.

Destacaremos la importancia de la poesía en el acto clínico que propone el psicoanálisis.El deseo se produce en el más allá de la demanda. La demanda incondicional de la presencia y de la ausencia evoca la carencia de ser. En esa secuencia significante el deseo se afirma como condición absoluta.

Se encuentran a cargo del seminario Juan Eugenio Rodríguez, Lic. en psicología (UBA), especialista interdisciplinario en problemáticas sociales (CEA-UBA) y Eleonora D’Alvia, Lic. en psicología (UBA), técnica profesional adjunta del CONICET.

Actividad organizada por el Departamento de Actividades Socioculturales y Extra-curriculares, Secretaría de Extensión Universitaria de la UNIVERSIDAD NACIONAL DE LA MATANZA, es una actividad dirigida a aquellos que se encuentren interesados en el psicoanálisis y especialmente para aquellos cuya tarea se encuentra vinculada con la salud mental.


ARANCELADO

INICIO: JUEVES 03 DE MARZO 19 HS.

Actividad semanal los Jueves de 19 a 20:45 
Informes e inscripción: Lunes a viernes, de 10 a 18.30 Contacto: 4480-8937 / 4651-3035 - Oficina de Socioculturales (frente al aula 5) extension@unlam.edu.ar - Facebook: Socioculturalesunlam – Twitter: @socioculturales - Dirección: F. Varela 1903 - S. Justo


 

Ulises Varsovia

 

UN AMOR MÁS PODEROSO QUE LA MUERTE (*)


Un amor

Un amor más poderoso que la muerte,
un amor de las raíces hasta el cielo.
No llegar jamás a él, no conmover
su santo reposo con llantos y besos.

No tocar siquiera el ala de sus sueños:
quizás no volaron nunca, no florecieron.
Se quedaron esperando como una novia.
Nadie los quiso, nadie preguntó por ellos.

Sagrado como la muerte tu patrimonio.
Devuélveme los besos: soy el tiempo.
Pero no temas: jamás existimos.
Tú eres la que no fue, y yo el que ha muerto.

Hija de tanta inclemencia, cómo pudiste,
cómo no vino a romperte la vida el invierno.
Te veo bajo la lluvia, y tus hijos tiemblan.
Nadie ampara en la ciudad el dolor de tus huesos.

Un amor más poderoso que la muerte,
un amor de las raíces ascendiendo.
No la toquéis: viene cansada.
Duerme la pobre un dolor de tan lejos…

 

ULISES VARSOVIA
De: Sueños enfermos
1980 (inédito)

 

Eleonora D'Alvia

 

SIEMPRE

Son exasperantes las palabras
las palabras con gusto a poco
echadas a andar rengas
o tal vez no son las palabras las que

sino mis pobres palabras atascadas
por obviedades sucias
oscurecidas por
me salen así opacas
semidesiertas.

Ahora que se devalúa el uso de la palabra
incluso se lo calumnia y se lo persigue
defender la palabra
defender nuestro derecho a tomar la palabra.

Siempre.

ELEONORA D'ALVIA
Buenos Aires, Argentina

 

Víctor Ibáñez

 

EL RÍO VIENE DICIENDO


El río viene bramando desde lo alto
rojo de enojo viene bajando
las laderas ya no pueden con él,
no hay árboles pa´ contenerlo.
Trae en su enojo algo para contarnos.
Que el calor arriba es agobiante
Que los montes tupidos se fueron 
pa´otra parte.
Se retuerce en las curvas y trae apurado
noticias del medio ambiente.
Quería llegar al Buenos Aires 
pero se quedo cansado en Santa Fe.
Se fueron juntando las preguntas
y fue creciendo, se juntaron más y más
tanto así que a la panza les llegó a la gente
preguntando ¿Por qué? ¿Por qué?...
Tengo fe que alguien va a venir 
a escucharme.
Y fue, el Responsable fue,
no a escucharlo, pa´ ayudar dijo
"¡qué terrible, qué terrible!
Esto no puede ser..."
Irónico dijo el río: el Burgués vino
a ayudar, que fresquito adentro está
y el cielo más caliente y dice 
"Yo no sé por qué, yo no sé por qué".

 

VÍCTOR HUGO IBAÑEZ
1966, Orán, Salta, Argentina
nexus.victor@gmail.com

 

Jacques Lacan

"En el sueño el deseo interesa, subraya Freud, en la medida en que hay casos en que no es posible resolver el fantasma, es decir, darse cuenta de que el deseo -permítanme expresarme así, pues estoy sobre el final- no tiene razón de ser. Algo se produjo que es el encuentro del cual procede la neurosis, la cabeza de Medusa, la hendidura de recién, vista directamente, por cuanto ella no tiene solución. Precisamente por eso en los sueños de la mayoría se juega en efecto la cuestión del deseo, en la medida en que esta se remonta a mucho más lejos, a la estructura gracias a la cual el a minúscula es la causa de la Spaltung del sujeto."



Video Introducción: Superyó Siglo XXI (espejo negro)
duración 1:23' - Fuegos del Sur 2015

 

SUPERYÓ SIGLO XXI (espejo negro)
por Eleonora D'Alvia y Juan Eugenio Rodríguez


Volverse a encontrar
en un estado de
extrema conmoción,
despejado de irrealidad,
con fragmentos del mundo real
en un rincón de sí mismo.

Antonin Artaud

 

 

Imaginarizar un escenario sin conflicto es representar un pensamiento único. A esta idea la acompaña la versión de lo múltiple, el multiculturalismo. Lo múltiple no se opone a lo uniforme. No podemos dejar de señalar que este ideario se parece bastante al fenómeno de masa. El conflicto no desaparece en lo múltiple, sino que renegado se traspone como discriminación. No hay elaboración del conflicto sino que éste se expresa como tensión agresiva ante lo uniforme otro en el espejo. La problematización de esta cuestión, del lado del sujeto, se encuentra dificultada ante el emplazamiento de la técnica, ante un espejo negro.

artículo completo >>


Rolando Gabrielli

 

Vivimos tiempos asombrosamente caóticos/ así se inició el mundo y la naturaleza pareciera/ que reconstruye el reloj y las horas muertas./No hay una pieza a que te resistas bailar esta noche/soy el viento, la luz, el perfecto curso de la ola/Ven, este es nuestro año, no hay tiempo que perder/ Ulises ya hizo el viaje por nosotros/ahora un poco de vino y unas palabras nos serán dadas/no sabemos dónde ni por quien/pero habrá un principio/ un primer día sin nombre/La cola de un cometa no identificado/ atravesarà la noche/un hilo de luz invisible/Serán luces nuevas, señales antiguas/Ninguna nube vieja hará llover/¿Vendrán otros tiempos?/Sí, vendrán.


ROLANDO GABRIELLI
http://rolandogabrielli.blogspot.com/


Jorge Carlos Alegret


SÍNTOMAS

Poemas anteriores del libro Síntomas

Arte Ciruja

Todas nuestras acciones
están dictadas por el miedo.

Truman Capote

 

11

A las dos suele ajarse tu rostro
deshaciéndose en una nube de animalitos
azules y alados, que se posan en el mío
como una escritura.

A las dos soy el lugar
donde tu rostro se desvanece
en un enjambre que anida en el mío.

También: a las dos mi rostro se cubre
de unas negras letras vivas,
y todos miran cómo emerge tu osamenta
y cómo desaparecen mis rasgos
en vuelos como teas hambrientas
que revelan, a quienes esperan, un secreto
(cada quien lee lo que se merece,
soy una carta de amor, o un soneto
o una receta de cocina)
un secreto que alguna vez a las dos
se arrojará en texto sagrado a todas las caras.

12

Caen en las formas de la nevada
tus formas veladas, un encaje
de horas y tierra alzada,
gestos como espinas al viento blanco
en un horizonte que se araña en labios
y carne de chapa,
te dije que te abrieras al rayo
de la sangre corrupta, te dije
que hablaras lo que los muertos callaron.

Hay una forma de la nevisca
que nos donaría forma de hierro blanco,
pero no hay quien enseñe este aquí
como el giro clínico de las cosas.

13

Picadillo de lector: eso que mira
digiere estilo de cumbia a theorbo,
las aéreas novias de chagall
quemándose en las lámparas desnudas;
me lee, ménade que refleja el dolor
en el tedio blando del subempleo
y el beso de las aguavivas, laceraciones
que hacen de su culo bienaventuranza,
¿qué puedo dar yo a ese hastío
de fuego y grasa bovina, a esa
crispación de duodenos enfermos
de tanto materialismo cinematográfico?,
lo sé: yo se victimiza, yo de miserias
gramaticales, herida que monologa
en políticas de sobremesa y cernuda
lejano, que es una broma infinita,
¿vas a dejarme solo en la laguna fantasma?
¿vas a instalar en mi lugar lo abstracto,
el trabajo del juez, y ya?,
esto me deja algo de barroco, de asco geométrico,
y cuando te duermas, yo sigue en tu digestión.

14

Cuando me desdoblo, olvido que afuera la loba
y me llegan imágenes del abuelo cubierto de piojos
en la escena manresana.

Es que soy duplicado, mustio mi doble,
gozándome con la garganta abierta,
en la domesticación de otro fiat lux.

Siempre tengo miedo después del reflejo,
y son las condiciones de la presa:
vos se mueve en las entrañas
pero hay una orden que me paraliza:
del otro lado, soy tu némesis.

15

Tiempo que se granula
y desgasta los vidrios.
A ventana perpetua
las locas vigilan
que la gente se embrutezca
en las discotecas,
hoy que se muerde la cola
en relámpagos de lubricante
sobre el ripio.
Las casas se inclinan al sudeste.
Madre hilvana mi corazón
a unos objetos que a la tarde
se convierten en gatos blancos,
o estatuillas coloreadas
de San Jorge, el matadragones.
Alguna vez, en una bruma roja, en una mañana
de fortunas canceladas, era el padre.
Cierro los ojos y encierro el polvo
bajo los párpados, para poder ver.

16

Hablabas de la totalidad como de una carcoma,
del número como evocación de la nada.

Le hablabas al insomne y eras una marea
trayendo la humareda de los viajes en colectivo,

pelucas amarillas y el recuerdo áspero
de todas las traiciones.

Eso te excitaba hasta despellejarte,
rendida a la madre y a la espuma de los días

hacías el trabajo de lo impune, de lo oblícuo,
de los alcoholes sosteniéndonos de pie,

unas visiones en las que odiarnos radiantes,
en las falsas apariciones del todo.

17

Está en medio del crujir de abedules ancianos
y el tronar de una tormenta marina en la bahía,
hay celo de lobos y rumores de lechuzas en luna llena,
nada con valor agregado, es lo invariante
que persiste, y en el interior de los hablantes
-que son el producido de los caminos-
hay una huida, un lugar religado con algo de calvario
y rosarios budistas, un aferrarse a la superstición
de toda razón, aunque a veces tan transparente,
tan sutil, nunca acabando en árbol ni tempestad,
ni otro ni búho. Así, me hago invisible.

18

Ojo que nubla el ojo,
quirúrgico ojo
que se multiplica
en cópula de ojo
ojo conejo ojo viral
también nada líquida
que se asoma a la nada
del puro ojo de mundo
en aguja pupila
en el paredón de la córnea
un fusilado
una parturienta saqueada
ojito puesto en vinagre
ojito ave que la muerte
arrastra sobre el mar
ojo desgajado
que adorna vidrieras
ojos de misa negra
de corte de los milagros
ojo roto derrama ojos
sobre las pantallas parrillas
en amores del bosco
y bares meseta adentro
ojos de fuego verde maldición
del ojo que ahora enfoca
el ojo solo que los pájaros
picotean
sobre tu hombro desnudo.

19

Escrito con tiza sobre el cemento
de las viejas paredes manchadas de mar
que nombran lo sagrado (todos aspiran
al hongo de tu alma), nombra
en salpicaduras de rata
y otras cuestiones políticas,
como la campana que tañe
en la cinta grabada de un cura
que espera a su Enamorado de regreso
en el quilombo, así descifrarte
los muslos húmedos beberte
como un penitente de la maldita escritura,
en la discontinuidad de época,
yo es otra copia, un frasquito de láudano
entre tus piernas, una mala escucha
en las subsidiadas habitaciones
del Masturbatorio Nacional, la apoteosis
de la taxidermia como identidad,
y valga la escena para expurgar referencias
a vacas, guerras psicológicas,
monarquías de cotillón
y anestésicos de toda pata en la fuente.

(...)


JORGE CARLOS ALEGRET

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RECORDANDO A SIGMUND FREUD A 76 AÑOS DE SU MUERTE EN LONDRES EL 23 DE SEPTIEMBRE DE 1939

"La satisfacción narcisista proveniente del ideal de cultura es, además, uno de los poderes que contrarrestan con éxito la hostilidad a la cultura dentro de cada uno de sus círculos. No sólo las clases privilegiadas, que gozan de sus beneficios; también los oprimidos pueden participar de ella, en la medida en que el derecho a despreciar a los extranjeros los resarce de los perjuicios que sufren dentro de su propio círculo. Se es, sí, un plebeyo miserable, agobiado por las deudas y las prestaciones militares; pero, a cambio, se es un romano que participa en la tarea de sojuzgar a otras naciones y dictarles sus leyes. Esta identificación de los oprimidos con la clase que los sojuzga y explota no es, empero, sino una pieza dentro de un engranaje más vasto. En efecto, por otra parte pueden estar ligados a ella afectivamente y, a pesar de su hostilidad hacia los señores, verlos como su ideal. Si no existieran tales vínculos, satisfactorios en el fondo, sería incomprensible que un número harto elevado de culturas pervivieran tanto tiempo a pesar de la justificada hostilidad de vastas masas."

 

Sigmund Freud , Viena 1927



POESÍA Y PSICOANÁLISIS

por  Eleonora D’Alvia

"Freud describe una situación de mortificación generalizada en “De guerra y muerte. Temas de actualidad” escrito durante la Primera Guerra Mundial.
La situación descripta se puede definir hoy como un disimulado terrorismo de Estado que se pone en marcha con la excusa de un enemigo exterior.
Pone el acento en la situación de padecimiento
sufrida por la población civil en posición pasiva, que tiene
como consecuencia una situación psíquica que él llama
de “miseria anímica” donde los sujetos se encuentran
desorientados y confusos.
Podemos leer el acto de publicar el escrito
en la revista Imago durante 1915, como un modo de
intervención en la numerosidad social." (*)

 

(*) fragmento del libro "El artificio del poeta y el psiconálisis" "Poesía y psicoanálisis", año 2011.

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