LA EXTENSIÓN GRIS

 

 

 

Cuando muere lo más puro

Cualquier gozo se invalida

Queda el pecho como hueco,

Y hay sombras por donde mires.

 

Basta con unos segundos

Para eliminar un mundo.

 

 

*

 

 

Perdida ya la creencia

Que permite edificar

Estar y santificar,

Habitamos en la ausencia.

 

Después, se pierde de vista

A los seres más cercanos.

 

 

*

 

 

Ya no tengo interior

Ni pasión, ni calor;

Pronto me reduciré

A mi estricto volumen.

 

Llega siempre el momento en que racionalizamos,

Llega siempre la mañana de futuro abolido

El camino se reduce a una extensión gris

Sin sabor y sin gozo, lentamente arrasada.

 

 

*

 

El arco abolido de fina tristeza

En una última lucha, imperceptible

Se afianza, minúsculo, en bloque;

La suerte está medio echada

 

 

*

 

 

El vacío central de una noche sin estrellas

Adornada por la nada

(El compasivo olvido ha tendido su velo

Sobre objetos y personas).

 

El elemento extraño

Disperso en el agua

Despierta la memoria,

Se sube a la cabeza

Como vino búlgaro.

 

 

 

*

 

 

 

En la mañana casta y tranquila

La esperanza que pende sobre la ciudad

Sopesa si alcanzar a los hombres.

 

(Cierta clase de alegría

En mitad de la noche

Resulta preciosa).

 

 

 

*

 

 

 

Mi obsesión de siempre y mi fervor noval

Os agitáis en mí por un deseo nuevo

Paradójico, ligero como una sonrisa distante

Y pese a todo profundo como la sombra esencial.

 

(La distancia entre las pieles,

Si se logra reducir,

Da paso a un mundo tan bello

Como una sonrisa franca.)

 

 

París, 2013

 

Espectador

 

 

Con indolencia subtitularon

“Es todo lo que tengo”

en lugar del literal

“Es todo lo que me ha quedado”

 

y me he quedado

subtitulado

con lo que tengo.

 

 

Unos versos bastante

 

 

Puedo escribir unos versos bastante jodidos esta noche

 

Mi tristeza no me impregna sola:

con la furia y la vergüenza

arma gavilla

 

Superponiéndose

me la ponen

con sus chamuyos

las violadoras

 

Y es lo que hay en la gestación

de este artilugio.

 

 

Escarnio

 

 

También a mí la duda me asalta

como a un mortal cualunque

la duda me carcome

 

Soy sabrosón para la entrometida

 

Sin llegar a violarme

me manosea

e impone el escarnio

 

y se ve que algo me debe complacer

por más que la repudie

 

ya que sigo sin lograr evitar

que me voltee y patee en el suelo

aunque sólo en sentido figurado

me mata.

 

 

Ahora

 

 

Ahora te amo como después de haberte

amado como antes

 

Ya no es como antes que te amo

 

Ahora, con todo nuestro antes, es como ahora

que te amo.

 

 

 

ROLANDO REVAGLIATTI
de su libro "Viene junto con"
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Matambre de púas

 

Con las púas de mi guitarra

Haré un matambre para que coman

Sonidos furiosos las bestias

De mi club barrial

 

Y arrollaré acordes bemoles

En séptima y novena

Para menores de edad delirantes

Consumiendo fernet con cola

 

Luego bajaré del escenario

E iré en busca del guionista

Para golpearle la cabeza

Con mi brazo de hule

 

Conejos haciendo fuck you

Deshollinarán cráneos impolutos

Para que dejen de pensar

En santidades y moralejas

 

Así, todo en este planeta deforme

se volverá en un santiamén

La más desgraciada fiesta

de posporno y de preamor

 

“LA CLASE MEDIA

PACIFISTA

NO NOS

REPRESENTA”

 

 

 

Bochorno

 

Bochorno de primavera

Bochorno de verano

Bochorno otoñal

Bochorno invernal

 

Todxs transitan el bochorno

Mental y espiritual

Bajo directrices ridículas

Que exigen esto, aquello y lo otro

 

Mas, es hora de creer

Y de confiar

En tu brújula interna

Que te conecta con lo externo

 

Guíate por tus afectos

Húndete en tu sufrimiento

Saca verdades de allí

Como el oso saca miel de la colmena

 

Eso te dará gafas especiales

Entre tanta bochornosa basura

Entre tanto patetismo gimiente

Donde eres objeto de la locura del Otro

 

 

LUIGI BADALAMENTI
de su libro Litheraterra
Escombros poéticos bonaerenses

 

(...)

 

Un ejemplo paradigmático de nuestra época son los “juegos virtuales”. Sabemos del crecimiento de muertes súbitas de jóvenes que no pueden sustraerse de las técnicas de entretenimiento. Aclaro lo de técnicas porque no considero a esos entretenimientos un juego. Empezando porque no tienen corte, se vuelve a ellas una y otra y otra vez sin parar. El principio que rige a estas técnicas es el rizomático, su desarrollo es indefinido. Te regala vidas infinitas. Su funcionamiento es un circuito que se reinicia de manera permanente. Aunque haya pausas, ese circuito no se interrumpe. Por otra parte y a la vez no tienes que decidir absolutamente nada, lo que tienes que hacer es seguir atentamente las órdenes. Esto también es válido para las redes sociales. Es un conjunto de imperativos que tienes que seguir. Todo aquello que haces allí no tiene ninguna consecuencia, esto último es el componente hipnótico que subyace.

Sabemos de las consecuencias de estar capturado en un limbo, donde se suspende el tiempo, la muerte, donde solo permanece la voz que emite la orden. Una voz áfona, muda. Su resonancia metálica, fría.

El emplazamiento técnico deja a la orden como puro significante desprovisto de todo lazo social, ya no discurso.

 

¡Vete de aquí ave fría! (2)

 

Dirá Macbeth ante los malos augurios.

 

 ¿se consigue abolir el tiempo histórico? ¿es posible abolir la muerte como derrotero existencial?

 

Todos los mañanas avanzan con su paso tardo y quedo

hasta la última sílaba registrada del tiempo,

para alumbrar a la locura el camino, hacia el polvo,

de los muertos.

¡Apágate, antorcha pasajera!

La vida es una sombra que camina en el viento... (3)

 

Billy Bud*, el condenado a muerte, en la celda solitaria, imagina una escena luego que lo arrojen por la borda del barco y su cuerpo se hunda en la inmensidad del mar. En qué roca irá a encallar su cuerpo, el silencio definitivo.

 

-Mis ojos están nublados. ¡Ay! pero si ya estaré viajando hacia el fondo del mar. Dormido entre la algas marinas que me darán abrigo, voy a soñar.

 

(...)

 

 

 

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Algunas reflexiones sobre la actualidad* de la frase que Lacan nos ofrece en su Seminario 10: La angustia, “el acto arranca a la angustia su certeza”

“Aquel que desea y no actúa engendra peste,

Espera veneno del agua estancada”.

William Blake

 

“La interpretación no está hecha para ser

entendida, está hecha para producir olas”.

Jacques Lacan

 

 

 

 

Revelar la potencialidad del acto de arrancar a la angustia su certeza sitúa una de las indicaciones más decididas, de las no muy numerosas, que Lacan nos entrega. Tiene en la mira ubicar la eficacia para intervenir, alivianando, el apresamiento atormentado que constituye tal posición del sujeto.

 

La certeza admite diferentes matices, según las distintas lógicas que la alojan. Por un lado, es el sesgo por el cual la angustia cuaja, solidifica al sujeto en la expectancia. Espera pasiva de aquello que se ubica como respuesta del Otro. Inercia subjetiva que, solidaria del no hay discurrir entre palabras,

indica que es eso y nada más que eso, lo que se indica con certeza. No hay engaño en su señal.

 

(...)

 

 

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Un campo de intensidad constante

Barre las partículas humanas

Se extiende la noche, indolente;

La tristeza invade la llanura.

 

¿Cómo recuperar el juego ingenuo?

¿Cómo y dónde? ¿Qué nos toca vivir?

¿Y para qué escribir libros

En el desierto inatento?

 

Las serpientes reptan bajo la arena

(Siempre en dirección Norte)

Nada es reparable en la vida,

Nada persiste tras la muerte.

 

Cada invierno tiene sus exigencias

Y cada noche, su redención

Y cada edad del mundo, cada edad, su sufrimiento,

Inscrito en su génesis.

 

 

MICHEL HOUELLEBECQ

 

 


Acerca del Seminario de Psicoanálisis y Poesía

Freud decía que el antecedente más genuino del pensamiento psicoanalítico está en la poesía, en las producciones poéticas en su sentido amplio, novelas, teatro, obras plásticas, lo que se conoce como arte en general. Su obra está plagada de referencias a obras artísticas.

En el espacio del seminario, hablamos acerca de los conceptos psicoanalíticos y leemos obras contemporáneas y clásicas que nos ayudan a pensar esos conceptos, además de la sutileza que nos aporta la clínica psicoanalítica. Tenemos en cuenta al arte como una producción de pensamiento crítico que nos ayuda a leer lo que está sucediendo. Así como usamos a la poesía para acercarnos a los conceptos, también usamos al psicoanálisis para pensar el acto creador.

Se trata de una actividad de capacitación en psicoanálisis y poesía, instrumentos críticos de participación social.

 

 

"La nicotina es una droga perfecta, una droga simple y dura, que no proporciona ninguna alegría y se define totalmente por la carencia y por el cese de esa carencia.”

"Serotonina" Michel Houellebecq - 2019

 

 

Fundamentos del Seminario 2019.

El seminario de este año lleva por título: “Adicciones, del goce globalizado a la ética de la diferencia.” Proponemos trabajar la temática de las adicciones, teniendo en cuenta el consumo de sustancias prohibidas, pero también otros tipos de consumo. Queremos destacar especialmente la cuestión del consumo como paradigma de la época.

¿Qué hace que determinado consumo se transforme en una adicción? ¿Cómo se vincula la problemática de las adicciones con la sociedad de consumo en la que vivimos?

El seminario “La angustia” de Jacques Lacan resulta fundamental para el recorrido que propone la actividad. Además de dos novelas que resultan centrales para la temática del seminario y que vamos a trabajar a lo largo del año, una de ellas es “Serotonina” de Michel Houellebecq, publicada este año y “Una pizca de maldad”, publicada en español en el año 2017, de Ah Yi, autor chino.

Tomaremos en cuenta también escritos contemporáneos sobre el tratamiento psicoanalítico de las adicciones y sobre clínica psicoanalítica en general.

Por otra parte, utilizaremos material de filosofía contemporánea, entre ellos "Testo Yonqui. Sexo, droga y biopolítica" de Paul B. Preciado, que nos sirva para pensar el mundo en el que vivimos y dentro del cual las adicciones son uno de los modos más comunes de expresión de lo que no anda.

Queremos destacar que no abordaremos específicamente al adicto, sino más bien nos ocuparemos de las adicciones como problemática endémica de la contemporaneidad.

La intención es mostrar la mutación del sistema capitalista vinculado al padecimiento de la época. Tendremos en cuenta los aportes de Michel Foucault, en tanto, el poder continúa siendo disciplinario.  Sin embargo, tomaremos nuevos aportes que consideran que ha cambiado el modo en que ese disciplinamiento es ejercido. Según nuevas tesis, nos encontraríamos ante nuevas estrategias farmacológicas de control en función de la adaptación.

¿Cómo se presenta en la clínica ese padecimiento de época, del cual las adicciones son paradigmáticas? ¿Qué lugar para el sujeto ante los nuevos mecanismos de control dirigidos sobre todo al consumidor?

Queremos sostener en el seminario de este año la hipótesis según la cual no hay clínica del sujeto sin clínica de la civilización.

 

Objetivos

 El Seminario es más un espacio de pensamiento clínico que  un espacio académico. Es decir, no se trata tanto de adquirir conocimientos como de transformar la manera de pensar.  Un objetivo fundamental del seminario es lograr la participación de aquellos que realizan la actividad, que tomen la palabra. Otro de los objetivos que nos proponemos es que los involucrados en la actividad puedan vincularse y generar, ya sea arte en sentido amplio, poesía, clínica, pensamiento crítico, en definitiva acciones que permitan transformar la realidad.
Por lo mismo, uno de los objetivos que nos propusimos para este año desde la coordinación del seminario es escribir una obra teatral vinculada con la temática de las adicciones.

Nos proponemos aportar estrategias de intervención clínica atendiendo a las problemáticas sociales actuales y promover la producción de arte y pensamiento crítico.

 

Destinatarios

El seminario de psicoanálisis y poesía es abierto a la comunidad, no tiene requisitos académicos. Está pensado para aquellos interesados en el psicoanálisis. También para aquellos que les interesa la poesía e indagar sobre el acto creador. Se sugiere para todos aquellos cuya práctica está vinculada con la salud mental en un sentido amplio, es decir cuya práctica se realiza a través del uso de la palabra y el buen trato. Se otorgan certificados.

 

 

más info seminario 2019

 

1.

 

 Los audaces impulsores de una esforzada revista literaria me ofrecieron cierta vez --más que generosamente-- la oportunidad de ocupar su sección “El oficio de poeta”, cuyo título siempre resultó para mí directamente estremecedor, y por más de una razón. Escrito originalmente en noviembre de 1934, Il mestiere di poeta fue uno de los dos textos en prosa agregados como apéndice por Cesare Pavese a la edición definitiva de su primer libro de poemas: Lavorare stanca (cuyo lanzamiento había sido de 1936, por Solaria, con aprobación previa de Elio Vittorini), que iba a ser publicada por Giulio Einaudi Editore en octubre de 1943.

 

 

Esa doble figura, la de aquel escritor y la de ese texto --casi me atrevería a decir la de ese título, porque lo de El oficio de poeta vino a convertirse con el tiempo en algo así como una metáfora-paradigma--, están radicalmente ligados a mi propia vida. Y no sólo por las resplandecientes consecuencias que, para mi formación, tuvo su descubrimiento en mi primera adolescencia.  Sino también porque fue precisamente ése uno de los textos, y precisamente ese mismo título el elegido para el conjunto, cuando con Hugo Gola seleccionamos y vertimos al castellano (lo que constituye además el comienzo de mi no escasa tarea de traductor) una antología de ensayos de Cesare Pavese que Nueva Visión publicara en septiembre de 1957. Con tanto éxito que tuvo que reeditarla en varias ocasiones sucesivas. Y con tanta repercusión que, inclusive hace no poco tiempo, al publicarse ya en dominio español las obras de Pavese, se siguió utilizando como título de uno de sus libros al de aquel viejo texto. Que, como vimos, en realidad es sólo uno de sus primeros ensayos.

 

 

¿Cómo colocarme ahora, entonces, tantos años después, de algún modo bajo esta misma leyenda memorable, y pretender que puedo hablar --como si fuera fácil, como si me fuera fácil-- de cuál es la situación actual de la poesía? ¿Cómo hablar, hoy, en apariencia despreocupadamente, de algo que está tan bella, tan trágicamente unido a mi destino?¿Y justamente bajo el emblema de la llaga siempre abierta?

 

 

Hablar del oficio de poeta, entre las décadas del treinta y del cuarenta, implicaba como siempre cuestiones diversas. La más evidente, casi palpable, era la intención de desacralizar la imagen del poeta. Y, teniendo en cuenta no sólo el aire de la época, sino también las peculiares opiniones político-sociales que ya iban madurando sin duda en el joven Pavese, la idea de la poesía como un oficio podía ser aprehendida por lo menos también en otras dimensiones: una, haciendo al poeta hermano de todos aquellos que vivían de un oficio, que tenían un oficio; otra, desacralizando como vimos la imagen del poeta, convirtiéndolo quizás en alguien cuya tarea podía encararse como la de cualquier oficio y, lo que es muy importante, cuyos productos tenían entonces destinatarios, venían a cubrir alguna necesidad.

 

 

Claro que estos asuntos no son nunca lineales.  Por empezar, el contexto donde aquello se escribía (un mundo en el que había pueblos capaces de enfrentarse con el fascismo y donde había hombres a los que cabía considerar como compañeros), resulta en absoluto antípoda con el mundo en que nos toca sobrevivir hoy.  Después de todo, el feliz neorrealismo que había embebido a la cultura italiana precisamente durante los años de la resistencia antifascista y que florecería luego con la posguerra, no era por supuesto sólo un movimiento estético sino una actitud humanista, social, cultural, incluso política.

 

 Pero, y atención a esto, dentro de esa amplia corriente no se habían disuelto sino que continuaban latentes y activos meollos más que fecundos de la cultura. Y no es casual que, cuando pensamos en ello, mencionemos a un escritor como Cesare Pavese. Si hay alguien que ya entonces se había negado a simplificar excesivamente las cosas, si hubo un intelectual que no fue tentado nunca por la demagogia, ése fue sin duda Cesare Pavese. Y una prueba muy simple al respecto, y que inclusive viene al caso, es la siguiente. Si su título El oficio de poeta viene a traernos como vimos todas esas resonancias de que hablábamos en líneas anteriores, ¿cómo comprenderlas a la luz de esta otra reflexión suya: “En mi oficio, pues, soy rey”, contenida en ese libro indeleble que son sus memorias de Il mestiere di vivere?  Porque esta idea de la autonomía del oficio, como vemos casi monárquica, no sólo casa mal con los proyectos sociales de carácter decididamente colectivo que se estaban soñando en aquellos años de dolor y de esperanza sino que, más bien, parece devolvernos a cierta fraternidad exclusiva de los gremios medievales, que se traspasaban de generación en generación un oficio conservado casi secreto, ajeno a extraños.

 

 

 

 

 

 

(...)

 

 

 

 

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La función de la negación

Una conversación con Rodolfo Kusch

por Eleonora D'Alvia

La resolución imperfecta
por Juan Eugenio Rodríguez


Archivo
Año 2018

Nota para estos días
por Daniel Mutchinick

Serotonina

de Michel Houellebecq

 

Obra de tapa:

Por-land
Jeuroz'18

 

Obras de reseñas de interés:
Casibio

Jeuroz'19

Mujeres latinas
Jeuroz'18


www.fuegos-delsur.com.ar

Edición trimestral: Versión completa en computadora. Tablet o móvil versión reducida

 

 

 

*

 

 

Fue de noche, tan frío, entre columnas anchas

después de habernos dado en la boca

en los dientes

como un temblor nos vimos,

había tanto y poco como en este presente

pasado sin saber.

Recogimos vestido para el viaje,

resistente vitualla, zapatos que duraran

la pasión del camino, días y noches semejantes.

Nos llevamos las cartas, los planos, embarcamos

y nunca imaginamos que aquellas pertenencias

fundarían ciudades, darían hijos, vientos,

estaciones de lluvia.

Aquello que era apenas una ilusión formada

a orilla de tu cama –donde pasan los ríos de un país–
crearía un delirio jamás domesticado.

Nunca pensé que fueras un espesor de sombras

que turbara los ojos,

el matiz de una ausencia que no puede escribirse.

Pasamos turbulencias, el azar intrigaba

yo tenía gitanas en mis manos

cruzaban por sus líneas

y eran como el olvido

que venía a buscarnos

y nunca supo nada de nosotros.

 

 

 

Puerto de Veracruz, México

 

 

 

 

 

*

 

a Horacio De Tomaso,

Ricardo Nelli

 

 

 

 

De esas cosas me olvido, es tanto el trajinar,

las rutinas que vuelven del deseo

con palabras cruzadas por el hábito.

De esas cosas me olvido, de las cartas

que siguen llegando hasta el exilio,

de los que se quedaron con todo y las maletas.

De la mano subida hasta mis hombros

para volver del nunca más, me olvido.

De las fragmentaciones que borraron el eco,

de lo que fue mudado,

de los que me donaron su paisaje, sin dar nombres,

de las perras que tuve mirando al desempleado,

de la noche escuchando, en Puebla, a Brian Eno,

del sol que la plagiaba cuando ella estaba lejos,

de la hebilla plateada del cinturón que entonces

me alcanzaba debajo de la mesa.

De esas cosas me olvido, de los tantos poemas

inconclusos que hablaban de nosotros

y el misterio rumiaba sin poder descifrarlos,

de aquel aro de luz en los escombros,

de las huellas que pisan la búsqueda incesante

del sin mirar del sin saber de dónde.

A las piedras guardadas

para tocar el tiempo cuando estuve

les concedo el  olvido.

De esas cosas no hablo, como los elefantes,

para que la memoria se burle del olvido.

 

 

 

 

*

 

 

Llueve sobre aquel pájaro en la rama del patio

sobre la mancha verde que no alcanza

la nitidez del ojo, sobre el vidrio astillado de sus alas

y hay ruido de cucharas, de mediodía puntual,

rumor eterno en la silla vacía de mi padre

con su mirada al fondo, aquella, siempre quieta,

y voces en el rostro de la pared que tuvo la obediencia.

Pasa un caballo mudo, anónimo, sin cascos

(¿heredado de quién?)

descascarándose al sol de la intemperie.

Tal vez jamás lo he visto. Es más, tal vez

no existió nunca, pero yo lo recuerdo, como ahora

cuando lo necesito. Y es como eran tus manos

repitiendo la cita, sobre el cielo caliente de un mantel.

Traigo una vieja herida de aquella travesía,

que fue espera. No sé nada después,

es un decir, vuelve tu mano izquierda

y hace a un lado el vacío donde estamos ausentes.

Ay si te he recordado –como si hubieras sido posible–

en estos años. O por qué me pregunto por el tiempo

entre estas cosas simples,

la ignorancia es tan grande como el miedo

de los recién librados.

Hubo un largo reproche donde el día descansa

su ironía y tazas por lavar siempre esperando turno.

El pájaro inmortal sobre el que entonces

se posaba la lluvia, viene a sobrevivirnos.

El mismo de los siglos desde su aparición, atisba.

La supuesta utopía de libertad no es suya

sino nuestra.

 

 

 

 

 

© José Antonio Cedrón

 

 

El conflicto en Kusch

 

El texto de Kusch piensa al intelectual, en el sentido de aquel que elabora lecturas entre lecturas, como quien trabaja con la materialidad simbólica de su cultura.

Toma la materialidad simbólica cultural como aquello que es capaz de construirse entre conversaciones. Su materialidad es sobre todo esa lengua que hablamos y que vamos construyendo permanentemente con el uso. Es la cultura viva. El precipitado de ese saber-hacer es la escritura que se produce.

¿Cómo podría entenderse entonces la globalización cultural? Podemos pensar la globalización como imperialismo, es decir, como la imposición de signos y símbolos de una cultura por sobre otra. Imposición de signos, símbolos, idiomas, modos de producir, de hacer institución, de vincularse con lo real. De algún modo, esos signos y símbolos impuestos, generalmente por métodos violentos, son ya símbolos inertes, extraídos de la materia viva que les dio origen, se trata de cultura mortificada.

Kusch se piensa en ese conflicto, entre una cultura impuesta, que es como una capa superficial y mortificada de símbolos y signos en los que se referencian incluso los ideales y aquello a lo que se le da la espalda, el decir popular desde el cual precipita toda verdadera producción intelectual.

Para que la producción intelectual pueda tener un valor en esta construcción social mortificada, tiene que atenerse a los cánones que se imponen desde los centros intelectuales del mundo globalizado. Incluso el asunto es mimetizarse con ese discurso para que no se noten las diferencias, para poder ser reconocido como un primus inter pares. Se cae necesariamente en la repetición monótona y vacía.

El problema para el psiquismo lo sitúa muy bien el psicoanálisis: es la diferencia y el rechazo que provoca. Sobre todo cuando aparece como diferencia cultural, lo radicalmente otro.


(...)

 

 

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Hope little girl

Come blow me away

I don't care much

I win anyway

 

Just a dog

I'm God damn rich

An exploding man

When I talk in the night

There's oil on my hands

 

What a dog

Fall dog is cruel and smart

Smart time breaks the heart

Fall dog bombs the moon

 

Devil in a market place

Devil in your bleeding face

Fall dog bombs the moon

 

What a dog

 

There's always a moron

Someone to hate

A corporate tie

A wig and a date

 

Just a dog

 

These blackest of years

That have no sound

No shape, no depth

No underground

 

What a dog

 

Fall dog is cruel and smart

Smart time breaks the heart

Fall dog bombs the moon

 

A devil in a market place

A devil in your bleeding face

Fall dog bombs the moon

 

What a dog.

 

 

DAVID BOWIE
de su disco Reality,2003

 

Dirección: Eleonora D'Alvia
Guión: Eleonora D'Alvia y Juan Eugenio Rodríguez

 

 

 


(...)

 

OSCURIDAD

LUZ AMBIENTE AZUL NOCHE

 

 

Corifeo

(El Corifeo interviene: Describe un panorama desolado, contrasta con el clima festivo.)

 

¿Adónde van con ese galope insensato?

No decíamos nada.

Sumergidos en el sueño nos dejábamos llevar en alas

de esa carrera furiosa.

 

Los habitantes de la costa habían oído contar

cosas extrañas de estos personajes

que aparecían sobre la tierra,

en medio de las grandes nubes,

en las épocas de grandes calamidades.

 

Coro

 

Dicen que se dirigen a grandes brazadas

en medio de las espesas exhalaciones de la avaricia,

de orgullo, de imprecación y de burla

que se desprenden como vapores pestilentes

de su superficie horrible.

 

 

SILENCIO

SE APAGA LUZ CENITAL  Corifeo – Coro

ILUMINACIÓN CENITAL a La Voz de Artaud

 

 


La Voz de Artaud

 

Ni mi grito ni mi fiebre me pertenecen.

 

Esa desintegración de mis fuerzas segundas, de esos elementos disimulados del pensamiento y del alma, concebís acaso su constancia.

 

Ese algo que está a mitad de camino entre el color de mi atmósfera típica y la punta de mi realidad.

 

Posarme simplemente sobre una verdad clara.

 

Veo en el hecho de arrojar el dado y de precipitarme en la afirmación de una verdad presentida, por aleatoria que sea,

 

¡toda la razón de mi vida!

 

Mi emoción no se desenvuelve en el tiempo, no se sucede en el tiempo.

 

 


(...)

 

 


* Presentación del libro de poemas "Hacia los costados del silencio" de Eleonora D'Alvia

 

 

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