Editorial



AMANTES



una flor
            no lejos de la noche
            mi cuerpo mudo
   se abre
a la delicada urgencia del rocío



ALEJANDRA PIZARNIK
1936, Buenos Aires, Argentina

 

 


El murmurar
foto: Jeuroz 2014


TE MIRO



Me alzo
a la altura de tus ojos.
Crezco de a poco
en el silencio,
con el latido de mi sangre
y sobre el rumor de la piedra y el viento,
uno nuestras caras.
Busco nuestra pasión
en los cuerpos que vibran cerca
y que nos miran,
acá y en nuestro lecho.
Por la piel
a través de los muros y la sombra.

 

MIGUEL ÁNGEL BUSTOS
1932, Buenos Aires, Argentina.

 

 

TRAS DE UN AMOROSO LANCE

 

    Tras de un amoroso lance,
y no de esperanza falto,
vole tan alto, tan alto,
que le di a la caza alcance.
    Para que yo alcance diese
a aqueste lance divino,
tanto volar me convino
que de vista me perdiese;
y, con todo, en este trance
en el vuelo quedé falto;
mas el amor fue tan alto,
que le di a la caza alcance.
    Cuando más alto subía
deslumbróseme la vista,
y la más fuerte conquista
en escuro se hacía;
mas por ser de amor el lance
di un ciego y oscuro salto,
y fui tan alto, tan alto,
que le di a la caza alcance.

    Cuando más alto llegaba
de este lance tan subido,
tanto más bajo y rendido
y abatido me hallaba;
dije: No habrá quien alcance;
y abatíme tanto, tanto,
que fui tan alto, tan alto,
que le di a la caza alcance.
    Por una extraña manera
mil vuelos pasé de un vuelo,
porque esperanza de cielo
tanto alcanza cuanto espera;
esperé sólo este lance,
y en esperar no fui falto,
pues fui tan alto, tan alto,
que le di a la caza alcance.


SAN JUAN DE LA CRUZ
1542, Fontiveros, España.

 

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Jorge Alegret

 

EL TEMBLOR Y LAS FURIAS

III


ALECTO



1

Muerto de ya
muy postsocial
por las veredas del colilargo
yéndome en botellas de vidrio
muerto me sé
bruma adentro disonante
material para la nariz
de las niñas ciegas de rimmel
¿no soy?
¿este gozo de transparencias
es no ser?.

Fuera del ahora
lo que no se mueve
sin origen
el silencio se revela
y no está en una boca,
está en lo que la acequia
disuelve.



2

lo que es lo que no es
desorden de hambre de otro
o el orden de las digestiones
o no, la sucesión dándote
un fantasma, que es amoroso
es un cielo feudal
y no, no es estar o no estar
no el vecino antropófago
no el guión de los intestinos
el analgésico fílmico, no,
no la dramaturgia ni el amo
que nos dona el infinito tedio,
no, la trampa es creer
que hay un lugar.



3

Sombra sola que la lluvia curva y difumina
apenas un reverbero de plata en los pasajes
bajo la luna llena.

Dislocado, busco la casa natal,
el estado inicial de la palabra
y sólo hay hielo que cruje.

La sombra entre hilachas de tiempo
es saber de extravío,
que es su ser sombra.



4

Fantasía de sangre quieta
y habitar en cubos de mármol negro
mientras la marea de tus flujos
y mis flujos hacen una resaca,
la otra fantasía.



5

Aplastábamos escarabajos rojos sobre el asfalto
el metal Ford a 160 kilómetros por hora
estrellando médanos
y muriendo paisaje

que se sufre en desgarros de arena, o
en padre se va lo que la carne escribe

sueño gatos estallados a escopeta
y era una coreografía
de pulpos entre
el rosa el celeste de tu falda

una inocencia de vidrio molido
en la boca

podemos crecer xerófilas y bolsitas de polietileno
en los labios temblando como
el obispo mirándonos las piernas

padre los moluscos o la celda
la fatiga de drenarlo en wiski

el mobiliario de la terapia intensiva
¡que se muere hiperkinético
que se muere solo sin cuerpo!

tiene la palabra podrida que expulsa
a todos adentro;

yo voy en la forma de lo expulsado
pero clavado en el culo del mundo

aplasto escarabajos rojos
sueño gatos estallando.

 

JORGE ALEGRET


 


SILENCIO

Sellados los labios,
el ceño fruncido,
la mirada perdida.

Tan así es mi silencio
que ni yo mismo sé
lo que de mí quiere.

Murmullos,
palabras muertas
que mi boca calla.

Dolor compartido
en el medio.
Allí, donde se juntan.


EMPEZAR

Escapa de mi boca la voz
cuando digo “te amo”.
Como cuando escapan
tus manos de mis manos
y me quedo con la angustia.

Escapa de mi boca la voz
cuando digo “te amo”.
Como cuando escapan
tus manos de mis manos
y me quedo con la angustia.


TE HUMO

Te fumo en un cigarro
entrás por mis pulmones
en mi sangre
en mi cabeza
en todo mi ser.

Quiero dejarte, tenerte, dejarte…
Me ahogás en cada beso
Y me llevás sin reparos
directo a la muerte.

¡Busco espacio entre líneas
para poder amarte!

Siento, sueño, pienso
cómo quitarte de a poco.

Ese olor viscoso
y ese sabor a nada
que me queda en la boca,
cuando en cada pitada
me dejás sin aliento.

¡Es amor, locura, Pasión…!

Todo me lleva
hacia un estrecho camino
de nada.

Espejo de cristal que se rompe
donde guarda mi imagen
de ese supuesto que soy.

¿Y ahora…?

Otro abismo,
tan ancho y profundo
como ese anhelo
que me surge por vivir.

¿Qué hago aquí sentado,
llorando tu muerte?
Si aún estás en mí.
Gobiernas mis manos
mis pensamientos
mis temores
mis recuerdos.

¿Qué es la muerte?
¿A dónde me habita?
¿Será que te quiero tanto
y también te quiero perder?

 

VÍCTOR HUGO IBAÑEZ
1966, Orán, Salta, Argentina

nexus.victor@gmail.com
http://nexusespacio.blogspot.com.ar

 

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Beckett, lo innombrable
por Néstor Bolomo


¿Dónde ahora? ¿Cuándo ahora? ¿Quién ahora?, sin preguntármelo. Decir yo. Sin pensarlo. Llamar a esto preguntas, hipótesis. Ir adelante, llamar a esto ir, llamar a esto adelante... No me haré más preguntas...Parece que hablo, y no soy yo, que hablo de mí, y no es de mí.

Estas pocas generalizaciones para empezar.

¿Cómo proceder en la situación en que me hallo? Por pura aporía o bien por afirmaciones y negaciones invalidadas al mismo tiempo, o antes o después. Esto de un modo general. Deben de haber otros aspectos. Si no, sería para desesperar del todo. El hecho parece ser, si en la situación en que me encuentro se puede hablar de hechos. Voy a tener que hablar de cosas de las que no puedo hablar. Sin embargo, estoy obligado a hablar. No voy a callarme. Nunca.
…. No estoy solo, no voy a estar solo. Seguro que lo estoy. Solo. Esto se dice pronto. Lo que hay que evitar, no sé por qué, es el espíritu de sistema… estoy muy seguro de poder barrer todo eso en muy poco tiempo. No veo cómo. Lo más sencillo sería no empezar. Pero estoy obligado a empezar. Lo que significa que estoy obligado a continuar . Vamos, estoy tranquilo.
Alguien pasa frente a mí a intervalos regulares, a menos que sea yo el que pasa ante él… Pero no voy a hablar de él .. Un día de estos voy a interpelarlo..No hay días aquí, pero me sirvo de esa fórmula… ¿Hay otros fondos, más abajo? ¿Unos fondos a los que se llega por éste? Estúpida obsesión de la profundidad. No voy a hacerme ya más preguntas. ¿No se trata, en realidad, del sitio donde uno acaba por disiparse?

Veamos un poco adonde conducen estas consideraciones. Tengo, desde que estoy aquí, aseguradas en otra parte, por terceros, mis apariciones. Durante este tiempo todo ha ocurrido en la mayor calma, fuera de algunas manifestaciones cuyo sentido se me escapa. No, no es que se me escape su sentido, porque igualmente se me escapa el mío. Todo aquí… no, no voy decirlo, porque no puedo… Esas luces no son de las que iluminan o arden.
Sin ir a ninguna parte, sin venir de ninguna parte, alguien pasa. ¿De dónde me llegan estas nociones de antepasados, de casas donde la luz se enciende, y tantas otras? Busqué por todas partes. Y todas estas preguntas que me dirijo, no es por espíritu de curiosidad. Es que no puedo callarme. No necesito saber nada de mí. Aquí todo está claro. No, todo no está claro. Pero como es necesario que la explicación se realice, se inventan oscuridades. Se trata de retórica. ¿Qué tienen, pues, de tan raro, estas luces a las que nada les pido que signifiquen?.. ¿Es su inestabilidad, su brillantez intensa unas veces y pálida otras? Quizá son luces permanentes y fijas, percibidas por mí con vacilación y por intermitencias.

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Malestar en la ciudadanía

por Luis Langelotti
lic.langelotti@gmail.com



INTRODUCCIÓN


¿Qué es la ciudadanía? ¿Qué es la democracia? ¿Qué alternativas a la cultura posmoderna de la mortificación podrían proponerse desde el pensamiento crítico? ¿Cómo se sale de lo común? ¿Qué lugar hay para el sujeto en la contemporaneidad?Estas y otras preguntas me servirán para desarrollar algunas escansiones y articulaciones teórico-críticas de la realidad subjetivo-sociopolítica actual, sendero de búsqueda que pretendo ir haciendo sobre la marcha más que como plan efectivamente programado. Justifica este transitar sin cálculo - casi afín a la “asociación libre” freudiana - el considerarme un neófito valiente que “tocará de oído” algunas notas de otros “campos del conocimiento”, ajenos a mi actividad propiamente práctica (como psicoanalista, principalmente) en miras de improvisar algunos acordes heurísticos que nos permitan, – al lector y a mí –  entonar alguna nueva melodía esperanzada.     
 
LA ATOPÍA CIUDADANA

Voy a empezar de un modo sencillo, por el sesgo de interrogarme por el concepto mismo de ciudadanía. A este respecto tomaré como referencia el libro El malestar en la ciudanía [1] de variada autoría,ya que allí encuentro una multiplicidad de referencias pertinentes y coloridas.  
Uno de los capítulos que más me interesó – a los fines de lo que estoy abordando –, es el capítulo de Daniel Berisso que lleva por título “Los límites del concepto de ciudadanía en el marco de una ética social.” Promete ya desde el título. Daniel Berisso toma de Carlos Cullen una tripartición definitoria respecto de la categoría de ciudadanía. Allí dice:

“Partimos de cierta polisemia del término bajo las formas de derecho, pertenencia y participación política. De estas interpretaciones se derivan dicotomías tales como: justicia – injusticia, pertenencia - extranjeridad, acción – pasividad; distinciones que nos acercan a una definición básica. Sobre la base de ésta, podemos hablar de “ciudadano” como de aquella persona jurídicamente reconocida, perteneciente a una cultura y a una sociedad, como miembro activo en la producción de contenidos simbólicos y formas de organización políticas.”[2]


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Algunas cuestiones
acerca del amor

por Eleonora D'Alvia
dalvia@gmail.com


El verbo amar tiene en el lenguaje común acepciones diferentes. Se utiliza tanto para referirse a los vínculos tiernos familiares como al amor erótico que busca la realización sexual. También puede utilizarse en relación a Dios o a la tarea que realizamos, a una determinada música, etc. El psicoanálisis sostiene que el uso de un mismo significante para nombrar cuestiones tan diversas responde a alguna naturaleza común a todas ellas.
Freud vincula esta naturaleza con la sexualidad. Esos diversos modos de relación que involucran lo que se llama amor provienen de pulsiones sexuales que se van transformando y desviando de su original inicio. Más adelante en su obra a estas pulsiones sexuales las denominará pulsiones de vida, opuestas a las pulsiones de muerte. Ambas fuerzas psíquicas están en conflicto y en ese procesamiento se van mezclando en diferentes grados, con diversas composiciones. Si en vez de mezclarse se desmezclan o desexualizan predomina la pulsión de muerte.
La expresión amar voy a situarla en el amor erótico, en lo que se suele decir “hacer el amor”, la satisfacción sexual directa. Pareciera que la cuestión de amar y de ser amado se encuentra vinculada con la felicidad, pero también con el dolor. El dolor que produce la pérdida del objeto de amor.
Freud utiliza el verbo amar también cuando habla de la masa. Sostiene que lo que aglutina la masa es el amor. La masa es un modo de cohesión social cuyo ejemplo más logrado y estable son las dos instituciones que más han perdurado en la cultura: la iglesia y el ejército. Y en su forma más simple es un conjunto de individuos que se encuentran en relación a un mismo líder. Los individuos que conforman la masa aman al líder de un modo muy particular: lo colocan en el lugar del ideal del yo. Se ama al líder atribuyéndole esos atributos que el yo ansía para sí. La masa dice Freud, está fundamentada en la creencia de que el líder los ama a todos por igual. Esta condición de igualdad hace posible un vínculo amoroso con los integrantes de la masa entre sí. La satisfacción que produce el amor al ideal del yo proviene del narcisismo originario. Cuando el niño era “Su majestad: el bebé” reunía el amor de sí de ambos padres que proyectan en él todos sus anhelos insatisfechos y sus ideales. Aún el pequeño no ha desplegado su subjetividad, su singularidad, aún no habla. El yo ideal del niño es omnipotente en tanto no se ha diferenciado aún de la madre que le otorga todos los cuidados.
Freud dice que hay dos tipos de amor, según el modelo narcisista, se ama al objeto como lo que uno es, como lo que uno fue, como lo que a uno le gustaría ser. El otro tipo de amor es el de apuntalamiento: se ama al objeto como a la madre nutricia o el padre protector.
El amor al líder parece entrar muy bien en estas dos modalidades, se ama al líder según lo que a uno le gustaría ser, y quizá también como al padre protector. En cambio el amor que involucra y requiere la satisfacción sexual directa, no parece encuadrarse muy bien en ninguna de ellas. Esto lo ratifica el hecho de que el predominio de alguna de estas modalidades en el vínculo amoroso perturba justamente la satisfacción sexual directa.

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ACTUALIZADA 02/09/2014
 
TAPA MES AGOSTO 2014
Diseño: Fuegos del Sur

 

"SEXUALIDAD Y POLÍTICA"

 


“Disculpe, me disculpe,
no gusto de sus afirmaciones absolutas,
su zoncera, mejor dicho su eso de
a esta altura del mundo
venir a ofrecerme un paraíso.”

Jorge Leonidas Escudero
(fragmento)

 

NO HAY GOCE PLENO



La cuestión paradójica del goce concierne tanto a la política como a la sexualidad. El goce podríamos definirlo como el usufructo real del objeto. El psicoanálisis descubre que por efecto de la palabra se pierde el objeto “natural”, el objeto adecuado. Se produce una pérdida del objeto de la satisfacción. Esto tiene como consecuencia que no hay goce pleno. Nos encontramos entonces con el plus de goce. Se produce una pérdida de goce que tiene el efecto de producir un plus, algo más.
Esta dimensión paradojal del plus-de-goce juega tanto en el plano subjetivo de la sexualidad como en el del malestar en la cultura.
Que no hay goce pleno implica aceptar lo imposible como fundante de la cultura. Ese imposible se inscribe como una renuncia de goce acordada que tiene como efecto el malestar en la cultura, fundamento del lazo social en la ley de prohibición del incesto. La inscripción de un imposible da lugar por un lado a la emergencia del tercero y por otro al síntoma. El síntoma deriva de aspiraciones sexuales directas reprimidas, pero activas. El síntoma introduce la cuestión de la historicidad en los dos tiempos de la formación del síntoma. La renuncia al goce pleno no es la decisión de una voluntad autónoma propia del individualismo contemporáneo, sino producto de un discurso que involucra a la enunciación como acto.
El superyó, si bien es un efecto de esta operación simbólica que hace del ser humano alguien sujetado a los efectos del significante, no estaría vinculado al malestar en la cultura sino más bien a lo que llamaremos el malestar hecho cultura. El superyó es un saber de goce que se impone como saber mudo, no promueve el lazo social en tanto no tiene que ver con el discurso. El superyó reivindica y exige un goce pleno, por eso sus exigencias son incumplibles para el sujeto.
Tanto Freud como Lacan han señalado el predominio del superyó severo y cruel en el mundo contemporáneo. Este predominio del superyó sólo puede darse a partir de la preponderancia del ideal como su contracara.
El sujeto del seudo-discurso capitalista está vinculado a la mercancía como objeto-fetiche. El brillo hipnótico de la mercancía es producido por el ideal. Su representación imaginaria sería “todo es posible”, desmintiendo las contingencias de la vida. El fetiche es un lente desde el que se aborda la división subjetiva para encubrirla, está espacialmente delimitado, es permanente en el tiempo e inmutable en su incesante deslizamiento metonímico. Es una abstracción que encubre la castración y representa la reivindicación del falo materno, de un Otro sin falla. Las servidumbres entregadas al ideal son más inconmovibles cuanto más abstracto se vuelve el ideal del que se trate. El ideal abstracto destierra la satisfacción sexual directa y por ello es insatisfactorio.
El capitalismo produce una cantidad de cosas que no sirven para nada, no hacen posible el goce pleno que prometen, estas mercancias están ahí para encubrir justamente que no hay.
El capitalismo propicia una insatisfacción sin ningún límite, promueve la renegación de la castración que desemboca en la consistencia en ser. En esta última puede reconocerse el cuadro clínico freudiano de las neurosis actuales. Una de sus características es que se presentan como ahistóricas y en esto se diferencian las neurosis propiamente dichas.
Intentamos pensar un sujeto que se encuentra vinculado a la consistencia en ser y lo llamamos “fenómeno de masa”: un sujeto identificado con una abstracción como ideal que desmiente la castración. Este fenómeno está vinculado a la hipnosis y se basa por completo en aspiraciones sexuales de meta inhibida, ubica al objeto en el lugar del ideal. El “fenómeno de masa” multiplica el proceso de la hipnosis, crea la ilusión de un “objeto total” objetivándose en un “soy eso”. Situa el objeto-fetiche en el lugar del ideal del yo y promueve una identificación masiva. En la alienación al fetiche se reniega de la posibilidad de sostener “no soy eso”.
La consistencia en ser se encuentra vinculada a la mortificación y tiene su correlato en una consistencia de saber. Al obturar la metáfora que requeriría de una operación de vacío se anula el deseo. En sus posiciones más extremas puede expresarse como saber canalla, que pretende saber toda la verdad sobre la verdad. En esa posición predomina la crueldad que actúa para eliminar cualquier manifestación que ponga en cuestión ese saber. Se convierte entonces en un agente promotor de la mortificación. Esta masa de la que venimos hablando se manifiesta predominantemente como “los consumidores” un par “mercancía-consumidor” en donde el Otro absoluto sería el mercado y su mano invisible, abstracta.
La realidad capitalista se encuentra en relación directa con la ciencia. La ciencia reduce todos los saberes a un mercado único, por un lado monopoliza el saber y por otro lo homogeiniza. Tiende a establecer una verdad media abstracta que intenta acallar la dimensión de la verdad que se encuentra del lado del deseo, es decir, del lado de la división del sujeto. El capitalismo reina porque está unido a esta función homogeneizadora de la ciencia. Cuanto mayor es el predominio de esta verdad media abstracta, mayores son los niveles de mortificación, más ingobernables se muestran sus efectos de crueldad. Se intenta convalidar un Otro consistente como garante del saber absoluto.
El psicoanálisis señala la ilusión de la masa respecto de que el líder goza de manera ilimitada. El líder de la masa se encuentra en el lugar del ideal del yo de aquellos que componen la masa. La contemporaneidad quiso reemplazar el líder encarnado que necesariamente muestra en algún momento su falla, por un lugar burocrático. La intención sería eliminar la responsabilidad respecto de las decisiones, que por otra parte es ineliminable. El capitalismo reemplaza la ilusión de un líder que goza sin límites por la ilusión de un goce pleno que podría alcanzarse a través de la mercancía como abstracción general. Esto último se sostiene por el saber consistente de un Otro garante: la ciencia.
La ilusión de unidad de la masa encubre los conflictos que existen bajo esa ilusión, expulsando la conflictividad que es colocada como exterior a la unidad de la masa. Así es como predomina el conflicto del narcisismo de las pequeñas diferencias. Esta seudoconflictividad encubre las condiciones reales que determinan la dimensión verdadera del conflicto político.
Una posición ética en función de atender la problemática del padecimiento contemporáneo está vinculada a oponerse a aceptar todo aquello que enmascare los hechos y las circunstancias que se intenta investigar.
El conflicto político no se resuelve por la vía ilusoria de la deliberación infinita propiciada por el poder liberal, dado que el posicionamiento de las partes en disputa encubre elecciones de goce. Poner en escena el conflicto que se intenta encubrir abre la intervención por la vía del acto : es la consistencia de goce de esas diferentes posiciones lo que se trata de hacer desconsistir.

 

ELEONORA D`ALVIA
JUAN EUGENIO RODRÍGUEZ
Agosto 2014


SOBRE EL HUECO DEL DÍA
técnica mixta - Jeuroz 2014



El amor sensual

por Juan Eugenio Rodríguez
jeuroz@gmail.com



PRIMERA PARTE


A lo largo de este escrito me propongo pensar la cuestión de “lo imposible” y “la preferencia amorosa”, destacar su importancia para la cultura. Voy a sostener que ambas son condiciones necesarias de la exogamia y del amor sensual.
Si bien estas cuestiones fueron desarrolladas en “Tótem y Tabú” en los considerandos de la fratría, esos aportes freudianos quisieron ser silenciados desvalorizando la fuente. En este sentido Freud señaló que el suyo no era un estudio antropológico, sino que se trataba de cómo el psicoanálisis se vale del capital simbólico producido para efectuar una lectura según lo indican los principios teóricos psicoanalíticos y el método de la interpretación del inconsciente.
La “denegación cultural” y la “renuncia pulsional” tienen mucho que ver con los vínculos sociales entre los hombres, como también son la causa de la hostilidad con la que tienen que luchar todas las culturas. La hostilidad hacia la cultura se dirige directamente a la prohibición del incesto, se dirige a lo que coarta la satisfacción de poderosas pulsiones.
La repuesta fantasmática de esa hostilidad sería la siguiente: Todo-Se-Puede. Prescindiendo del principio de realidad se trata de desmentir lo imposible.
La prohibición a la que me refiero define la inaccesibilidad del objeto y a su vez produce un lugar para lo imposible, un orden simbólico. Es lo que hace posible la preferencia, que no podría desplegarse en la indiferencia. La singularidad que se expresa en la preferencia amorosa surge de la diferencia. Un desarreglo en esa interdicción (interdecir) produce un sujeto coartado, produce mortificación.
Desestimar lo imposible, rechazar un lugar para la insatisfacción, para el aburrimiento o para la decepción, todo ello incrementa el imperativo superyoico. Por la vía del goce ruin, buscar el goce. Se retrae el erotismo, queda afectada la economía libidinal y se daña el lazo social. Por este camino, dirá Freud, se pretende desmentir un fragmento de realidad efectiva.
La preferencia amorosa provoca el amor sensual, como deseo sexual es un encuentro entre la sexualidad y el erotismo, es una metáfora. La interdicción es muy importante para pensar el amor sensual, se encuentra vinculada al decir y a los otros, promueve el erotismo y resulta necesaria para poder pensar al sujeto freudiano.
Por otra parte, al amor sensual lo debemos considerar como una realización contingente y episódica que suspende lo imposible y al mismo tiempo lo sostiene y lo transforma. Este amor no es un tapón, más bien se trata de una apertura. Surge debido a la preferencia y va contra el fenómeno de masa. La singularidad del síntoma resulta decisiva para desasirse de la masa y producir un acontecimiento que desbarate la unificación rígida de la mortificación. El síntoma neurótico que no ha resignado la satisfacción sexual directa se ubica como un modo de resistir a la masa.
En este punto debemos señalar la diferencia entre el amor sensual y la servidumbre enamorada; ésta última implica la desestimación de la satisfacción sexual directa, la sumisión humillada al ideal, la máxima obediencia y la falta de crítica.
Todo esto favorece el fenómeno hipnótico, favorece el fenómeno de masa. Un ejemplo serían los consumidores, los televidentes, etc., identificados recíprocamente.
La indiferenciación es una de las consecuencias más notorias de la miseria psicológica de la masa propia de la cultura de la mortificación.




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Jorge Leonidas Escudero




LA GRAN TRAMPA


Recuerdo a ese amigo cuando jugábamos naipe
y le lagrimeaba un ojo.
Hoy pensándolo bien comprendo que lloraba
por haber sido objeto de una trampa inmensa.

Luego nomás abandonaba el juego
e iba a un banco de la plaza inmediata
y cabizbajo, hablaba solo.

Qué loco es, me decía yo;
pero hoy me doy cuenta
que había nacido perdedor eterno
como cualquiera de nosotros,
nada más que él lo sabía
mientras sus amigos orejeábamos la vida

esperando siempre una flor.

 

EL ZORRO


Supe de un criollo que le llamaban El Zorro.
Iba siempre a los cerros,
tenía alguna piedra y gritaba: Aquí está,
miren esta muestra es pura verdá,
hay una veta riquísima.

Decían que era medio ido de la cabeza,
pero no sé. Eso sabía yo de él
y que tras sus idas al campo
venía con fabulosidades, de modo
que me agarró inquietú y quise ir a ver
si era cierto y ligaba
alguna partecita de fortuna.

A buscarlo salí y me le crucé
en una senda de herradura. Endulcé la voz:
Don digamé, podríamos hacernos ricos
con esas vetas que usted descubre,
pueden ser la punta del hilo para...

El montañés me hizo un guiño, se rió
y apurando a su burro, yéndose
alcanzó a decirme: ¿Para qué?
yo sólo busco piedras y eso,
nada más que eso me gusta. Adiós.



AMPUTACIÓN


El guanaco es quebradas las y azota
con el cogote piedras. A muñones
tienta correr de pecho. Aún se oye
el eco del tiro rebotar en los cerros.

Ya sube el cazador a mirar, ve
astillas de huesos, pelos, sangre. Tiemblan
algunas florcitas de esas que
aparecen en las soledades.

Y ahí está el animal a pocos pasos.
Caído está y lo mira.
Y el hombre que ha llegado jadeante,
al recibir mirada tan insostenible
levanta el arma, apunta
y se extirpa totalmente el guanaco.

 

TRANSMUTACIÓN DEL ORO


Dormitaba en la plaza acurrucado
en un banco hacía frío había ido
a no sé qué.

El caso es estaba y de pronto
me alza un cóndor en alas y me lleva
a la Cordillera de los Andes.

Ahí vi contra las rocas florcitas amarillas
y ellas me reconocieron;
entonces les pasé la mano por encima,
suavemente
como cuando se acaricia un gato.
Estremecidas por el viento
me devolvieron el cariño arqueando el lomo,
apretándose a mi mano. Les digo
que hasta llegaron a runrunear.

Esto es más hermoso
que mi quimera del oro en esa Cordillera.

 

LO INESCRUTABLE


Si usted toma la punta de un conocimiento
y empieza a tirar el hilo
va a sacar una sombra.

Es tremendo y espanta,
porque si todo está unido a todo
uno piensa extraer un pez gordo
y termina vencido con la boca gusto a nada.

Mi caso es el de siempre, siempre el mismo.
Ya no puedo callar y más tranquilo
vivir sino que indago e inmerecidamente
caigo en la oscuridad.

Tras el fuego sagrado a si pellizco
me levanto alta noche y sigiloso
pongo la caña de pescar en vano.

Sin embargo insisto.

 

DEL IMAGINERO


Toy en construir muñequitos de palabras,
toy buscando mi obra esplendorosa;
pero este me sale raquítico
y aquel con demasiada hojarasca;
algunos caminan con cierta elegancia
aunque es dudoso lleguen muy lejos.

Me preocupo bastante como todo buen padre
pues quiero que mis hijos sean perfectos;
mas ellos andan como les da la gana
y la gente, claro, me culpa a mí.

Simplemente quiero verlos felices
y para eso tiro el barro sobre la mesa,
amaso, corto, saco, pongo
y finalmente siempre
falta.
Es difícil esto.

 

QUEJAS POR BOCA DE PERRO


¿Saben ustedes por qué los perros asumen
la responsabilidad de presentar a los cielos
la queja del insomne?
¡Qué van a saber ustedes!
Para saberlo hay que ser un insomne.

Hay que vivir también en las afueras
y en un barrio botado
para que algún perro hambriento y muerto de sed
se haga cargo del dolor ancestral
que oprime al insomne.

El animal con ojos inyectados, boca negra,
vomita un aullido escindido
de nuestro corazón y lo proyecta a los cielos,
hacia allá, donde nadie escucha.


EL RESTO DE LA CUERDA


Hecho de ver que se me está evadiendo
la oportunidad entre los árboles pero no espero
mano sobre mano a que el viento cambie
sino es corro y a fondo
entre los expedicionarios a buscarla.

No importa que lumbago, los callos,
estafas que me hacen;
estiro lo más que puedo el cuello
para alcanzarla y pongo, desde ya
cara enfática de gozo.

Apartaos demonios
nada obsta para que yo también vaya
uno más,
entre los zánganos detrás de la reina.

 

MUERTE DE LA QUIMERA


El llanto del cascador de piedras, sí señor.

Cuando nos despedimos lloraba
a moco tendido y su mujer dijo
don usté, déjelo,
el pobre tiene locura de viejo.

Así acabó mi visita al minero amigo,
a quien me había enseñado el secreto
de los cerros.
La tarde estaba fría,
con el dolor propio de nosotros
que habíamos venido a la ciudad
parece que a morir.

Cumbres arriba él solía decirme ahí,
ahí donde pisa es, pique, pique, ¿ve la guía?,
ahí está el metal, hay una fortuna.

Y hora en que regreso de la visita
un vientecillo irónico voltea oro,
oro oro de hojas otoñales sobre mí.

 

JORGE LEONIDAS ESCUDERO
1920, San Juan, Argentina.

 

 

Rolando Revagliatti

 

"LOS FRACASOS DEL AMOR"


1


Tienen los fracasos del amor 
conquistada su fama 
su implícita trascendencia   

La intrascendencia de los fracasos 
del "nunca nos amamos" 
alcanzan a lo sumo alguna 
popularidad de cuarto de hora
   
y la penosa eficacia 
de lo explícito. 
   


2   

No hay justa medida 
para los fracasos del amor
   
y aunque para los fracasos 
del "nunca nos amamos" 
hay justa medida
   
lo que no hay 
es consenso.     

 


QUIERO Y QUERERTE


Te quiero para todo
(salí a quererte donde se pudiera)
aunque el ángel se haya hecho pelota
(arrepentido el domingo
de haberse insinuado en francés
el sábado a la noche)
No es desde la alcoba de Dios
que te grito mi azúcar manchada
Ni ropero ni guitarra ni cantor
la cama como siempre:
                                  ¡venceremos!

Cargá con tu cruz
pero con más gracia
a ver los hombros, las rodillas
no escurras del escultor el embeleso
me río con todos los dientes
te cierro con llave
Ondulo en el umbral una rapsodia de recibimiento
no te doy permiso para huir
te guiño con la chimenea
que ya empieza a concebir
un humo
            raro

Vení a sacarme el moho y la camisa
y el nudo en la garganta.


ROLANDO REVAGLIATTI
1945, Buenos Aires






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Inmovilizar la vida
por Juan Eugenio Rodríguez

El Destino y el fantasma
por Juan Eugenio Rodríguez

Producción de subjetividad y salud mental
por Juan Eugenio Rodríguez

Sobre Caperucita, el lobo, la abuelita,
el analista y la lectora

por Claudio Alejandro Rada



 

MODERNA


Yo danzaré en la alfombra de verdura,
Ten pronto el vino en el cristal sonoro,
Nos beberemos el licor de oro
Celebrando la noche y su frescura.

Yo danzaré como la tierra pura,
Como la tierra yo seré un tesoro,
Y en darme pura no hallaré desdoro,
Que darse es una forma de la Altura.

Yo danzaré para que todo olvides
Y habré de darte la embriaguez que pides
Hasta que Venus pase por los cielos.

Mas algo acaso te será escondido,
Que pagana de un siglo empobrecido
No dejaré caer todos los velos.

 

ALFONSINA STORNI
1892, Sala Capriasca, Suiza

 

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Ulises Varsovia



UN AMOR


Un amor más poderoso que la muerte,
un amor de las raíces hasta el cielo.
No llegar jamás a él, no conmover
su santo reposo con llantos y besos.

No tocar siquiera el ala de sus sueños:
quizás no volaron nunca, no florecieron.
Se quedaron esperando como una novia.
Nadie los quiso, nadie preguntó por ellos.

Sagrado como la muerte tu patrimonio.
Devuélveme los besos: soy el tiempo.
Pero no temas: jamás existimos.
Tú eres la que no fue, y yo el que ha muerto.

Hija de tanta inclemencia, cómo pudiste,
cómo no vino a romperte la vida el invierno.
Te veo bajo la lluvia, y tus hijos tiemblan.
Nadie ampara en la ciudad el dolor de tus huesos.

Un amor más poderoso que la muerte,
un amor de las raíces ascendiendo.
No la toquéis: viene cansada.
Duerme la pobre un dolor de tan lejos…



CERRADURA



Abrir la cerradura
con una sola mano a tientas,
con un ojo fantasma
que deje la sombra en la sombra,
que no recupere los besos heridos.

Detrás, detrás de los años,
muy lejos mover las cenizas,
llamar con un susurro temeroso,
girar trepidando la llave enmohecida.

En el misterio de los calendarios
la paz de los muertos florece.
En el misterio los días, el tiempo imparcial
una flor destruida levanta y opone.

Al anhelo interrumpido
de los deseos difuntos,
a la vigilia tenaz del varón ardiente,
el héroe roto regresa y solloza.

(A la luz criminal de la ira
han caido los besos obscuros,
la piel hambrienta con cólera y llanto).

Una llama azul y roja se eleva con furia.
Detrás, muy lejos, en cenizas
el ardiente varón espera todavía.



OFICIO TERRIBLE


Toda la noche busqué las palabras
para este poema,
recorrí el alfabeto uniendo, mezclando,
atento como un tigre a la escala de sonidos.

Pero emerjo esta mañana de un océano obscuro,
ciego en mi regreso del gran manantial.
Y me pregunto si no será mentira,
si mi acecho en la espesura no erró los horarios,
o mi instinto no sabe las claves del bosque.

Ay, es oficio terrible mi discipulado,
la soledad tiene voces que aún no conozco.
Y cómo perseverar si mi unidad se quiebra,
si llevo tantos caminos que no se encuentran.

Sé que es amor, sé que es amor la corona de espinas,
lo que doliendo acontece y perdura.
Acojo su harina, sus granos dispersos
de cuya substancia sabremos licores.

Pero emerjo esta mañana vacío,
ciego y hambriento, y pregunto,
pregunto si no será mentira,
si no será inútil mi perseverancia.

Y sin embargo me busco,
regreso al silencio y penetro
buscando sin fin la unidad de mi canto.

 


AVATARES


Son muchos los seres que llevo conmigo
a través de imperceptibles avatares,
muchos que aman, odian o duermen,
o crepitan pidiendo su libertad,
como si mi vida fuera una cárcel cuyo amo
no escuchara pasar el tiempo.

Oh Señor, mi unidad se extravía
entre tanto clamor de habitantes rebeldes que llevo.
Les escucho exigir el mandato
de mis decisiones, y tiemblo,
tiemblo en la hora crucial de los actos.

¡Qué terrible llevar sobre mí tantas vidas
de seres que se fueron sucediendo!
No murieron de olvido, desprecio o desuso:
a cada acción acuden con todas sus fuerzas,
y llevan el sello mis actos de muchas edades.

Y en su recinto secreto, en la noche,
donde no me pertenezco ya,
oh Señor, ¡qué antiguas imágenes vuelven!,
¡qué voces siento sonar en mi abismo!

Seres míos que llevo irrevocablemente,
edades cortadas a pique por los sucesos,
venid a mí de golpe en una sola hora,
venid con vuestras míseras miserias y rencores,
venid a la unidad desde las viejas celdas,
y como arroyos dispersos o errantes por la noche
caed en este río para tocar la aurora.


ULISES VARSOVIA
De: Un amor más poderoso que la muerte
Selección (1979-1980. Inédito)


Alienación societal y goce

por Luis Langelotti
lic.langelotti@gmail.com


Supermercado fin de semana. El apuro, el empujón, el no respeto por la más mínima distancia, el suspiro. Esto es no-todo lo que pasa, pero aparece claramente en primer plano. Carencia de palabra, de ternura, de tacto, de sensibilidad. Tal vez convenga interrogarse respecto de ciertas situaciones cotidianas generadas por la “sociedad de consumo”, donde la subjetividad misma aparece en cierta medida arrasada por un empuje ciego, impulsivo, frenético a tener el objeto. Ese objeto cuya consistencia supuesta no es más que ilusoria, puesto que no deja de ser un significante perteneciente al campo del Otro, como todo significante. Nuestro mundo es un mundo de discurso, entendiendo a este como la diacronía de ese tesoro sincrónico de elementos diferenciados que hacen a la estructura simbólica.

Inconscientemente transita el hombre y eso no siempre conlleva lo mejor. El ejemplo es Edipo, ese que sin saber termina actuando un oráculo ignorado, signos del libreto que nos atraviesa y del que alguna noticia podemos tener. Porque el inconsciente no es un mero ignorar, sino un saber ignorado. Y allí reside la implicancia de cada cual, su responsabilidad, respecto de si quiere saber o no lo que sabe. Recuerdo el caso de una consultante que admitía haber estado toda su vida “actuando inconscientemente”. Se me ocurrió preguntarle si se refería a haber estado actuando fantasías reprimidas. La idea vulgar de “actuar inconscientemente” no sabe lo que dice, porque dice más de lo que dice. Dice mucho.
En la masa ese retorno sintomático de fantasías reprimidas donde imperan la impulsividad y el descalabro, se vuelven cosa cotidiana. La masa es en cierta forma una "cosa" indiferenciada. Lo que introduce allí la diferencia es la palabra hablada, como corte en acto que marca un límite con respecto a la tendencia a la unificación.

Al estar pasivizados frente al significante, la realidad se vuelve una roca inconmovible, una evidencia estática incuestionable y el otro, sujeto de la palabra, deviene un objeto tan hermético y consistente, al que sólo cabe, o bien, obedecer sin chistar, o bien, destruir sin mediación alguna. El objeto – por ejemplo, del consumo – se torna tanto más rígido, más necesario, más evidente, más conocido, más indispensable, cuanto que más fijeza inconsciente tiene el sujeto para con los signos que lo hablan. Acceder a esa determinación psíquica equivoca la obsesión para con los “objetos” de la realidad, incluido el lazo con el otro hablante. Cuanto más seguro está el individuo que sabe lo que piensa, lo que quiere, lo que siente, qué está bien y qué está mal, menos acceso por consiguiente tiene a las sobredeterminaciones de fondo que vuelven su ser y su realidad una cosa maciza, estanca, tal vez absolutamente brillante, pero ciertamente mortificada.


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Cómo hablaba Picasso de lo que hacía

por Néstor Bolomo



Me encontré con Picasso por azar, como debe ser, con un libro que estaba también, como debe ser, en los márgenes: el libro no era mío, estaba escrito en inglés, Picasso on art de una norteamericana, Dore Ashton. Creo que lo agarré también para practicar un poco esa lengua que apenas tengo la posibilidad de leer ayudado por los diccionarios.
Y en ese momento, en que mi pregunta era cómo se habla de psicoanálisis, momento que es aun este momento y nuestro momento, como pudo apreciarse en el testimonio de D.M., me encontré ahí con Picasso hablando de arte, o sobre el arte, como reza el título. En principio, hablando, podría decirse de lo que le ocurre mientras hace, o de cómo hace lo que hace:

"No sé por adelantado qué voy a poner sobre el lienzo, más que los colores que decido de antemano que voy a emplear. Cuando estoy pintando no tengo consciencia de lo que estoy poniendo sobre el lienzo. Cada vez que emprendo una pintura tengo la sensación de saltar dentro del espacio. Nunca sé si caeré sobre mi pie. Sólo más tarde comienzo a estimar más exactamente el efecto de mi trabajo.
Uno no tiene que tener una idea de lo que va a hacer, sino una vaga idea.
Se comienza una pintura y luego ella deviene algo más. Es notable qué poco interviene “el querer” del artista."


En el teatro du Chatelet de Paris, en la preparación del ballet Paradise de Cocteau con escenografía improvisada por Picasso tiene lugar el siguiente diálogo:

"- Cocteau: ¿has calculado la aproximación de las columnas, la has planificado o fuiste sorprendido por ella?
- Picasso: uno está siempre calculando sin saber, la columna jónica surgió como surge un hexámetro, por una operación de los sentidos, tal vez sólo inventé esa columna del mismo modo que la habían descubierto los griegos.
También podemos suponer, como dijo Rimbaud, que es otro yo dentro nuestro, quien calcula.
Las ideas son sólo simples puntos de partida. Es raro para mí ser capaz de localizarlas como vienen a mi mente. Justo cuando me pongo a trabajar, otras parecen fluir de mi lapicera. Para saber lo que uno quiere dibujar uno tiene que comenzar a dibujar. Si resulta ser un hombre, dibujé un hombre, si es una mujer, dibujé una mujer.
La pintura es más fuerte que yo. Hace conmigo lo que ella quiere."


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Stella Maris Juri

sola se enciende
la máscara de la vida

inoculando la frialdad
de la eterna noche
nos miramos
sin reconocernos

extraños rostros
muestran un espejo
que raja sus vestiduras

sólo cabe esperar

¿qué?...

balbuceos
miradas
manos
pasos

¿qué?...

 

*


siderales aullidos

milenarios espacios
entre-cortados
por navajas opresoras

rugen en la NO PAZ
de los cementerios

cortan senderos
con dedos afilados
clavando simientes
en el portal de la historia

calumnia de la tierra

cuenta regresiva


STELLA MARIS JURI

Gladys Cepeda



AVDA LIBERTADOR

guerra declarada
sobre lo velado
festín de imágenes en retratos cansados
estallando en el colectivo
huyen de la luna huérfana
que me enfrenta
en mis párpados náufragos
regresan de los infiernos
entonces la vida me abre la puerta
y bajo en la última parada


ÁNGULOS OPUESTOS

el reloj sobre un espejo
deja exhalar una melodía monocorde
El olvido su sombra persistente
entre las paredes
Ella siente que en su respiración entrecortada
ha nacido el frío de agosto
mientras una pierna cae en la noche
fagocitada por el lecho
la sábana aún repta con el perfume
de lo prohibido
y afuera el vacío
con su llovizna
impregnada de pasos desconocidos


UNA AVENTURA NO ES LO MISMO QUE EL SILENCIO

corpúsculos
que habitan en mí
danzan al vaivén
de un péndulo feroz
se trama la rebelión
que se desata
sobre lo desconocido e innombrable
porque cuando habitamos el sueño
la sed levanta
la muerte de la fuga
entonces nacen
miles de formas frágiles
que nos atan a nuestras propias alas

 

REDES

hendiduras
rocío
en los átomos
mármoles
lobos
pendientes
gritos abismales
una trama
se teje
desteje
en partículas
evolucionan
los proto-hombres
bajo la belleza
del fuego
se esconden eclipses
para urdir
la historia
palabras
desvelan sacrilegios


GLADYS CEPEDA

 

Página actualizada Agosto 2014
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