Invención de la periferia

Autor: Jorge Alegret
Ediciones del perro malo
Bariloche, 2021

Tapa: Raúl Barrientos

//El limonero pulveriza la luz de octubre.
No sé leer, pero tengo en las manos
un libro de tapas duras verdes.
Alguien susurra en el libro,
pero es como el croar lejano de las ranas
a la hora del embrujo, y yo digo
que ya voy, que estoy llegando,
que voy a escucharte pronto Miguel,
y al hidalgo alucinado, ya aprendí
que la a es verde, que se dice
con la boca bien abierta
y es como la luna plena
que pulveriza el limonero//

//Las formas del conflicto
son inscripciones dentro del ojo.
Se mira en patrones de macho marchito.
Juega la malicia en el aroma
de la leche tibia y las tostadas
(madre disimula la deficiencia
con poses de mantis en la plena digestión
de su amante después
de la lluvia sobre el ataúd
y los cuatro pescadores que lo cargan
y se alejan por el barro),
juega a las derrotas pasadas
y las derrotas que vienen, la derrota
del suceder que se le inscribe dentro,
y es en lo ruinoso que el ojo
que aprende a gozar, desde el principio//

//Errar por los montes, dejar
que el viento arrastre la bicicleta.
La luz leve, el ripio y los aromas
del cordero asado. También,
caminar por la arena húmeda,
bajo un sol filamentoso, el sodio
partiendo los labios.
Luz viscosa, vahos
de cornalitos fritos.
Es lo mismo, pero nunca idéntico.
Se asoma a una página en blanco,
huele a jabón blanco,
a lavandina y a la espada
de un pez espada. Abuelo cuenta
cómo arrojaban piojos
a los que pasaban por la vereda
del campo de prisioneros
La página en blanco es el único espacio
donde habitarse un espacio,
y es un vagar por el penar de los otros
en un devenir letrado
que es más que un destino,
es una forma de ser el mundo//

//Ese dios es una viñeta de comic.
Es un chambón, crea por frívolo,
le fallan las criaturas,
y es más bien lento para aprender:
arrasa Gomorra, tortura a Job,
se le meten las hijas de Lot
en la cama del padre. Apenas
le empata al Devorador de Mundos
de los 4 Fantásticos, derrotado
por Silver Surfer. No cierra eso
de dad al César los que es del César,
es holliwodense en la zarza ardiendo
y se vuelve parte del depósito de cadáveres,
y el padre Ferrante tiene acciones
de la FIAT, y el padre Nicora
se acuesta con unas gemelas.
El niño transita su caos atroz
de niño, entre vírgenes burócratas
y un ángel de la guarda
con serias dificultades libidinales
y problemas de imagen paterna.
En la cólera incesante de la materia,
el Ojo en el cielo será humano.
No hay plan divino,
sólo la pregunta por el abandono
o el espectáculo,
más bien pobre, de la resurrección.
Todas las imágenes se fueron yendo
con los temporales de noviembre
y los mundos de Stapleton,
pero la moldura del pánico
el niño la actúa en la sucesión
de los títeres,
en el viaje de su carne
por las otras carnes//