POEMAS

FANTASMAS

por Mónica González

Espera, no sabe y espera, con esa luz.
Jeuroz´22

La Montaña

¡Soplá la montaña!
murmuraba entre
dichos,
observando a lo lejos,
recordó.
Sonriendo angustias.
Tragando vacíos.
Coleccionó soledades,
ayornando dolor.
Inmerso en su espejo,
presenció la cadencia.
Tímidamente sonrió.
Girando a la huida,
saboreando la
ausencia,
tentado aquel soplo,
una vieja canción.

Fantasmas

Vacío un mundo,
cae abatida la
numinosa quimera de
lo que fue.
Desvanece la niebla,
llevando consigo,
tan suave,
tan lenta,
la vieja ceguera,
del todo,
de ser.
En pretérito infierno,
dulce agonía,
gastada la vida,
feneció su poder.

El

La presencia anuda
mil palabras.
Estalla una estrella
sobre el portal
interior.
Envuelta en Adelfas y
una lengua afilada,
oculta la historia bajo
un almohadón.
Su burla retorna,
en torbellinas
bofetadas.
Observa caer
guirnaldas,
con ojos hinchados,
un triste corazón.

Estocadas

Viajó en una rosa al
sótano,
en el tiempo.
Atravesó la niebla
a vivir su canción.
Ardió el yelmo
incrustado sobre
hombros tiesos.
Estocó aquellos
nudos,
a suave voz.

Están

Allí están.
Sin mirada que
atestiguar.
Ellos están.
Que a fantasmas
huyese a consolarse.
Aquellos están.
Con certeza en su
camino, y aquel deseo
errante.
Avistó la brecha y
pronuncio.

Su voz

Destrona un reino,
un trono desierto,
tan frío.
Su voz,
que emana fuego,
hace arder piel,
retuerce las entrañas.
Y con cada ¡NO!
desgarra.
El llanto nubla...,
pero se escucha...,
Se escucha aquel
¡BASTA!
Que astilla corazas.
En el adiós,
del amor.

Mar del adiós

Con su boca,
agita el deseo.
Quiebra…..
destroza,
al ególatra cuerpo.
Disemina la idea,
en el mar del adiós.
Piensa.
Sabe.
Con alas que agitan
vacíos,
descansan los llantos.
Espabila el sol.